La localidad de Domselaar está de duelo por el fallecimiento de uno de sus vecinos más célebres y queridos. La semana pasada murió Roberto El Negro Castellano, histórico comerciante del pueblo, dirigente peronista y, sobre todo, una persona generosa que es recordada por brindar ayuda a quienes la necesitaban en el pueblo.
Castellano tenía 78 años cuando falleció. Al igual que cuando era un niño y llegó a Domselaar junto a sus abuelos de origen chileno, El Negro pasó sus últimos días detrás del mostrador de su almacén de la calle Origone, en el centro de la localidad.
El negocio pasó transformaciones: fue estafeta de correo, se sumó un pequeño bar y hasta llegó a elaborar panificados en una época de crisis. Pero su dueño siempre se mantuvo firme. Soy como el junco que se dobla pero no se quiebra, solía repetir. Por eso tiempo atrás al comercio le puso el nombre Resistiré, como el tango.
En ese mismo lugar lo velaron la semana pasada, tal como había expresado él como voluntad. Pasaron a mostrar su respeto cientos de vecinos.

En su participación en la política, Castellano fue delegado municipal en Domselaar en la década del 80, y en la del 90 fue elegido concejal. Siempre lo hizo dentro del peronismo. También fue uno de los fundadores del club local. Y supo organizar carreras de caballos para recaudar fondos para las entidades de bien público.
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Hasta en los últimos tiempos, ya retirado, mantenía discusiones apasionadas y defendía sus convicciones. También tenía otra virtud: la de escuchar a sus vecinos e interesarse por lo que les pasaba. Por eso tenía una buena conexión con los históricos del pueblo y también con los que se instalaron recientemente.
Tenía un corazón inmenso, dijo ante El Diario Sur su hijo, Leandro Castellano. Cuando aparecía en el negocio gente que no tenía, él buscaba la manera de ayudarlos. Era muy generoso, aseguró. También destacó que su padre la luchó toda la vida. En una época estaba casi fundido, pero se le ocurrió poner una especie de panadería dentro del almacén y así salimos, recordó.
Castellano tuvo dos hijos, Leandro y Roberto, y su esposa y compañera es Hilda Silva, con la que disfrutó de tres nietos. También tuvo un rol importante en su vida la empleada del almacén desde hace 44 años, Lucrecia Tavella. Y en los últimos años se sumó Ana Izquierdo a trabajar en el comercio.

El almacén tiene otra singularidad: es el único punto de Domselaar donde se pueden comprar los diarios. Por eso era un centro de intercambio de información y de actualización de novedades para los vecinos. También era distribuidor oficial de El Diario Sur en la localidad.









