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Menos asados en Canning: parrillas y carnicerías con ventas reducidas por la crisis

Dicen que por el fuerte aumento de precio de la carne, la gente compra menos y busca cortes más baratos. Por la pandemia ya no hay tantos asados los domingos.

La inflación golpeó fuerte al sector de los alimentos, pero entre ellos, el más perjudicado fue el de la carne. Potenciada por el freno a las exportaciones, la carne aumentó a niveles exorbitantes. Parrilleros y carniceros de Canning y Ezeiza le contaron a El Diario Sur cómo se adaptan en el día a día y las reacciones que reciben de la gente cada vez que tienen que poner nuevos precios.

Para Alejandro García, uno de los socios de “El Salteño”, una parrilla ubicada en Canning, sobre la avenida Sargento Cabral, la materia prima se elevó hasta las nubes. “Hasta hace un mes gastaba entre 15 o 20 mil pesos cada dos días, ahora gasto 40 o 50 mil”, puntualizó. E ilustró el proceso inflacionario que vive el sector: “En abril el carnicero nos cambiaba el precio todas las semanas. Primero un 5%, después un 4%, un 8% y así”.

“Yo le vendo mucho a comerciantes y cuentapropistas, como plomeros o gasistas que trabajan en zonas de countries, que pueden comerse un choripán o un sanguche de vacío, pero como también queremos captar al laburante que no puede irse a las parrillas más coquetas de Canning, tenemos todos los días un plato especial a $380”, reconoció García. Y agregó: “En el fin de semana trabajo más con la gente que vive en los countries y quiere comer entraña, por ejemplo, pero una porción de entraña vale $1600”.

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Nelson Vera y Yamila Molina, dueños de “El Palenque”, una parrilla al paso ubicada entre la calle Sarmiento y la ruta 205, en Spegazzini, atienden a un público totalmente diferente que al de García, pero sus preocupaciones son las mismas. “Notamos cierta indignación cada vez que le cambiamos el precio a quienes nos compran, que son trabajadores como nosotros y el aumento les desprograma el gasto fijo que tienen diariamente. Muchos necesitan recortar y terminan reduciendo un sanguche a la semana”.

Juan Ignacio Sciarra, matarife dueño de El Estribo, que tiene sedes en Canning y Monte Grande y también abastece a otras carnicerías en la zona sur, presentó a El Diario Sur cifras más concretas de los aumentos: “De mayo del 2020 a mayo del 2021, la carne subió un 76%, el pollo un 59% y el cerdo un 67%”. Sciarra cree que el fenómeno se dio, en parte, “por el tema de las importaciones”: “Nosotros compramos la carne en Liniers y son las grandes cadenas y frigoríficos los que marcan el mercado”.

“Estoy empezando a notar que mucha gente se lleva cortes más baratos, como la carne picada, paleta o el roast beef, que están alrededor de los $600 por kilo. Y también pollo, porque el corte más caro, que es la suprema, lo tenemos a unos $440”, analizó Sciarra con respecto a sus ventas.

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El efecto crisis: la gente busca cortes más baratos

“Antes era normal que cualquier familia pueda hacerse un asado en su casa o que vengan a una parrilla, ahora a alguien que cobra un sueldo mínimo no le alcanza”, reconoce Alejandro García, de la parrilla de Canning “El Salteño”, que también admite “hay gente que venía todos los fines de semana y ahora solo una o dos veces al mes”.

El efecto pandemia: se vende menos asado porque no hay reuniones

La crisis sanitaria también modificó el ritmo semanal. “Se vende mucho lo que es asado los fines de semana, aunque no tanto como antes porque con las restricciones la gente ya no se puede juntar tanto”, confirmó Juan Ignacio Sciarra, de “El Estribo”. Para Alejandro García, uno de los socios de “El Salteño”, el problema es similar: “Mucha gente está retraída porque tiene miedo y no sale. Otro problema son las restricciones, porque nosotros a la noche ya no podemos atender más”.

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