Tras pasar casi dos décadas postrado en una cama, Pablo Cordero falleció a sus 38 años. En la noche del 12 de abril de 2003, el joven había sido aplastado por una avalancha humana a la salida de un show de Bersuit Vergarabat en Mendoza y su vida comenzó a apagarse, hasta este domingo 13 de junio de 2021.
Pablo había quedado atrapado en el piso. Tenía 20 años y había viajado desde San Rafael, donde vivía, para presenciar un recital de una de sus bandas favoritas, que se presentaba en la Ciudad de Mendoza. Nunca imaginó que, después de esa noche, su vida cambiaría para siempre y estaría 18 años en coma.
En medio del caos y el descontrol desatado en el estadio cubierto Pacífico, en Mendoza, la banda liderada por el músico Gustavo Cordera presentaba el disco “De la Cabeza con Bersuit Vergarabat”. En un momento, una marea de fanáticos se formó en el recinto y, entre ellos, Pablo Cordero terminó siendo aplastado por el malón de seguidores.
Ante el revuelo, de a poco las personas fueron abandonando el lugar. Entre ellos, el joven Pablo. Que en esa salida accidentada se quedó sin respiración, sufrió un paro cardíaco y permaneció inconsciente. El fantasma de la tragedia de Cromañón todavía estaba latente.
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Varios minutos pasaron para que Pablo logre ser rescatado. El joven fue trasladado de urgencia al hospital y los reportes médicos indicaron que había sufrido politraumatismos graves y un paro cardiorrespiratorio. La Justicia determinó que se sobrevendieron entradas y, diez años después, hubo finalmente una indemnización para la familia de Pablo Cordero, aunque su estado de salud jamás repuntó. Hoy, a sus 38 años y después de pasar unos 18 años en coma, su vida terminó por apagarse.


