Francisco y Olivia Manias tienen 13 años, son mellizos y comparten una pasión que los une desde los cinco: el básquet. Integran el equipo U13 del Club Atlético Monte Grande y actualmente compiten en el cuadrangular de la Liga Federal Formativa, un torneo que los desafía y a la vez los mantiene cerca, dentro y fuera de la cancha.
El básquet los une: los mellizos Manias y una historia de compañerismo en el Club Atlético Monte Grande
A los 13 años, Francisco y Olivia Manias comparten entrenamientos, cancha y sueños en el Club Atlético Monte Grande.
Desde chicos, su historia se construye entre pelotas naranjas y tableros. “Empezamos porque mi papá nos llevó al club cuando teníamos cinco años”, recuerda Olivia. Él en el masculino, ella en el femenino, pero el destino los volvió a reunir: “Cuando nos unieron, empezamos a jugar juntos y no nos separamos más”.
Los dos hermanos comparten entrenamientos y momentos en los que se mezclan las risas con la competencia. En los encuentros mixtos, Olivia suele ser quien lleva la pelota y arma las jugadas, mientras Francisco se destaca en la definición. “Yo armo la jugada para él”, cuenta ella entre risas.
Su vínculo trasciende el juego. “Nos peleamos bastante, pero en la cancha se nos pasa rápido”, admiten los dos. Como cualquier par de hermanos, las discusiones son parte de la convivencia, aunque aseguran que cuando pisan el parquet, todo se transforma: “Ahí somos equipo”.
En cuanto a lo que ve el público en las tribunas, los mellizos consideraron que es algo muy interesante. “Está muy bueno, es algo único de ver. Por lo general capaz hay muchos hermanos de básquet, pero no jugando juntos en la misma categoría”, explicó Francisco. Por su parte, Olivia dijo que “no siempre se encuentran dos hermanos jugando juntos o compartiendo cancha, es muy lindo. Aparte yo me siento muy bien adentro en la cancha con él”.
De cara al futuro, ambos coinciden en que quieren seguir ligados al básquet. “Me gustaría dedicarme a esto todo lo que pueda”, dice Francisco. “Si se puede vivir de esto, buenísimo. Y si no, igual quiero seguir jugando”, agrega Olivia.
El club Atlético Monte Grande, cuna de muchos deportistas locales, es el escenario donde estos mellizos crecieron y aprendieron no solo fundamentos técnicos, sino también valores de compañerismo y esfuerzo. Allí están rodeados de amigos, entrenadores y una comunidad que los alienta cada fin de semana.
Jugar juntos al básquet, un desafío distinto
No es común ver hermanos compartiendo equipo, y menos aún mellizos en una categoría mixta. Para Olivia y Francisco, esa rareza es también una ventaja. “Nos entendemos con una mirada”, dicen.
Pero no todo es armonía: las peleas típicas de hermanos también llegan al juego. “A veces me enojo porque no me hace caso”, reconoce Olivia. Francisco se ríe: “Y ella tampoco me hace caso a mí”.
Sin embargo, esa química fraternal es la que hace especial su historia: se pelean, se reconcilian y vuelven a disfrutar del juego. En un deporte donde el trabajo en equipo es clave, ellos lo llevan en la sangre.
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