Desde chico, Marcos Mauro López era un amante del fútbol. Jugaba con sus amigos en un club de barrio de Claypole, la ciudad en la que se creció, hasta que la crisis del 2001 lo obligó a partir a España junto a su familia en busca de un nuevo comienzo. Nunca imaginó que aquel cambio lo llevaría a convertirse en jugador de la Liga, una de las competencias más reconocidas del mundo.
De Claypole al fútbol español: la historia del vecino que se fue por la crisis y hoy triunfa
Marcos Mauro tiene 30 años. Comenzó a jugar al fútbol en el club Santa Clara de Claypole y se ganó su protagonismo en el Cádiz de España.
Nacido en Avellaneda, creció en la localidad de Almirante Brown. Vivía junto a sus padres y su hermano, hizo la primaria y dio sus primeros pasos en el fútbol en el club Santa Clara, donde comenzó a jugar a los 6 años.
“Mi vida en Claypole era la de una familia tipo. A la mañana con mi hermano íbamos a la escuela, a la tarde íbamos varios días a entrenar y los domingos jugábamos en la liga local. A esa edad nos importaba jugar a la pelota y si se daba o no el resultado era indiferente”, contó en diálogo con El Diario Sur.
A lo largo de sus años en Santa Clara, Marcos Mauro disputó varios partidos como parte de las infantiles junto a la categoría 1991. “Recuerdo llegar a finales, subcampeonatos, las entregas de trofeo para que nos sintamos ganadores de cualquier forma”, rememoró.
Sin embargo, en el 2001 todo cambió. La crisis económica y social que hizo estragos en el país afectó a su familia, ya que su papá se quedó sin trabajo en Argentina, lo que los llevó a buscar un nuevo comienzo en otro país: España.
“La empresa en la que trabajaba mi papá cerraba muchos puestos de trabajo y dio opción a unos cuantos trabajadores de seguir en España, en Madrid. Mi papá, por intentar asegurar el sueldo, se tiró a la pileta y se fue a principios del 2002, y a los meses llegamos con mi mamá y mi hermano”, relató el browniano a este medio.
Así fue como Marcos Mauro y su familia tuvieron que dejar su vida en Claypole: “Fue un cambio muy difícil. Para mi hermano y para mi mucho menos, pero para mi viejo fue muy duro. De vivir más de 30 años en Argentina, dejó todo atrás por intentar tener un futuro mejor. Hoy agradezco que tuvieran la valentía de tomar esa decisión muy difícil”.
Un nuevo comienzo
Con 11 años, Marcos Mauro tuvo que rehacer su vida en un nuevo lugar, alejado de sus viejas amistades. Fue así como el fútbol volvió a aparecer para ayudarlo a crear nuevos lazos. “Tuve amistades gracias a la pelota”, afirmó.
Tras un tiempo sin jugar, decidió retomar los entrenamientos en un club de barrio de Madrid, en donde ya jugaba su hermano, dos años mayor que él. “Él se animó primero. Como vi que le fue bien, al año siguiente me anoté yo, ya con 14 años. A partir de ahí no dejé de jugar en clubes”, contó.
Así fue como llegó a formar parte de las inferiores del Fuenlabrada, un equipo del ascenso español. Con el correr de los años, llegó el ansiado debut en la primera del club madrileño como jugador semiprofesional. Lo hizo en la Segunda B, tercera división del fútbol de España.
“Desde que empecé a jugar en Claypole, no me imaginé que podía vivir del futbol. Eso fue algo bueno, nunca tuve presión por llegar a ningún lado, iba intentando superarme año a año y me iba viendo más capaz de dar un pasito más. Así pude llegar donde estoy hoy, que me costó mucho”, señaló.
Tras un paso por el Huesca, La Roda y el Villarreal “B”, en el 2017 llegó al Cádiz CF. En ese entonces, el club jugaba en la Segunda División, y Marcos Mauro se fue haciendo lugar como una pieza protagonista de la defensa equipo.
En el 2020, tras una gran campaña que tuvo al “Submarino Amarillo” como gran protagonista del torneo, llegó el ansiado premio para el Cádiz y para él: el club finalizó segundo y consiguió el ascenso a la Liga, una de las competencias más prestigiosas del mundo, en donde se midió frente a jugadores de élite como Lionel Messi, Luis Suárez y Karim Benzema.
"No me imaginaba llegar a Primera División y menos jugar contra clubes que hasta hace poco miraba en la tele. Lo bueno es que todos los rivales con los que me enfrento son un premio para todos nosotros y tratamos de competir al máximo”, destacó.




