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Angustia en Rafael Calzada: familias advierten por el cierre de un jardín tras la muerte de su dueña

El jardín "Rayito de Sol" de Rafael Calzada podría cerrar en los próximos días y más de 100 chicos deberán ser reubicados. Familias reclaman una solución.

Madres y padres de alumnos del jardín “Rayito de Sol” de Rafael Calzada manifestaron su preocupación ante el posible cierre de la institución en los próximos días, tras el fallecimiento de su dueña y la decisión del heredero de no continuar con el proyecto educativo. Según advirtieron a El Diario Sur, la situación afecta a más de 100 alumnos y docentes.

De acuerdo a lo que relataron, la noticia fue comunicada inicialmente el viernes pasado por inspectores de la Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP), quienes informaron que el establecimiento había quedado acéfalo tras la muerte de su representante legal.

Luego, este martes, las familias recibieron una nueva información en la que se confirmó que no prosperaron las alternativas evaluadas para sostener el funcionamiento del jardín.

En ese sentido, remarcaron que el eventual cierre no está vinculado a una baja en la matrícula ni a problemas pedagógicos, sino a una cuestión administrativa y legal. “El jardín funciona y tiene alumnos. El problema es otro, pero las consecuencias recaen sobre las infancias. Los nenes están tristes”, señalaron.

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La medida se anunció en las últimas horas y generó preocupación entre la comunidad educativa del jardín de Rafael Calzada.

La medida se anunció en las últimas horas y generó preocupación entre la comunidad educativa del jardín de Rafael Calzada.

El cambio del establecimiento de Rafael Calzada

Actualmente asisten 103 alumnos y alumnas al establecimiento, ubicado en Cervantes al 3246, lo que implica un impacto directo en decenas de familias que deberán reubicar a sus hijos en un plazo que consideraron insuficiente. Además, entre 11 y 15 docentes y trabajadores quedarían afectados por la medida.

Los padres también remarcaron la complejidad de encontrar vacantes en otros jardines. De esta manera, explicaron que no se trata solo de conseguir un lugar, sino de interrumpir vínculos, rutinas y procesos de adaptación ya consolidados en niños de nivel inicial: “El jardín es un espacio de pertenencia, no un trámite. Cambiar de institución implica alterar su mundo cotidiano. Nuestros hijos no son muebles que se mueven para cualquier lado”.

Asimismo, indicaron que existieron propuestas para sostener el jardín, como la posibilidad de que otra institución lo absorba, el alquiler del espacio o garantizar su continuidad por un período determinado. Sin embargo, ninguna fue aceptada. “Queremos una intervención urgente para garantizar la continuidad. No vamos a aceptar que los chicos paguen una situación que les es ajena”, concluyeron.

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