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Parroquia Santa Ana, un emblema de la localidad de Glew

Es uno de los lugares históricos más importantes del distrito, que contiene una de las obras más reconocidas del artista Raúl Soldi.
lunes, 19 de agosto de 2019 · 18:05

Almirante Brown tiene muchos lugares históricos a lo largo de todo su territorio. Uno de ellos es la Parroquia Santa Ana, ubicada en pleno centro de Glew, que se convirtió en todo un emblema para la localidad.

Inaugurada en 1905, este templo fue construído por idea de Vicenta del Castillo Calvo, una reconocida vecina, que sintió la necesidad de que el pueblo, en aquel entonces de unos pocos miles de habitantes pero en constante crecimiento, cuente con una casa religiosa.

Hasta ese momento, los fieles debían trasladarse a otras iglesias en Ministro Rivadavia o San Vicente, por lo que Calvo fue a la Diócesis de La Plata par pedir el permiso de construir una en Glew.

Desafortunadamente, su fundadora no llegó a ver finalizada su obra, ya que falleció en el mismo año en que se colocó la piedra fundacional, pero su prima decidió seguir el legado y fue ella quien se puso a cargo de cumplir el sueño de Vicenta.

Así fue como en 1905 se terminó de construir este bello edificio que combina dos tipos de construcciones, una en su fachada exterior con ladrillos a la vista con un estilo antiguo y techo a dos aguas, y otro en su interior con techo abovedado.

La parroquia Santa Ana consta de un rectángulo de 23 metros de largo por 8 de ancho, con seis claraboyas a los costados y un rosetón al frente que fueron su única fuente de iluminación por largo tiempo.

Las paredes laterales cuentan con arcos de 5 por 3 metros, cuyas paredes permanecieron blancas hasta la intervención del artista Raúl Soldi, quien dejó plasmada una de sus obras más reconocidas.

Gracias a las pinturas del maestro que se ven allí dentro, este lugar se convirtió en uno de los más importantes de Glew y, según los vecinos, ubicaron a este pueblo como un lugar turístico a visitar.

Los frescos de Soldi

En la década de 1950, Raúl Soldi, reconocido artista plástico argentino, conoció la localidad de Glew y se enamoró al punto que decidió comprar una casa donde pasar sus días. Aunque tardó algunos años en llegar hasta la parroquia y conocerla.

Al verla, se sintió atraído por su construcción, pero sobre todo por sus paredes blancas, a las que vio como lienzos donde poder crear alguna de sus obras de arte. Si bien al principio tuvo negativas, luego le permitieron hacerla.

Debido al nombre, decidió recrear la vida de Santa Ana, madre de María, pero con una modificación: la iba a ubicar como si hubiese transcurrido en Glew. Es por eso que en las pinturas pueden verse molinos, plantas del lugar, algunas casas vecinas, e incluso vecinos del pueblo como el párroco de la época, un monaguillo y una maestra.

Fueron 23 veranos lo que le llevó a Soldi terminar esta obra de arte, que se convertiría en una de las más reconocidas de su carrera.

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