Este viernes 6 de noviembre Luis Guillón celebra su centenario. Una parte importante de su historia se construyó alrededor de sus comercios: lugares que, además de ofrecer productos y servicios, se convirtieron en puntos de encuentro y espacios de referencia para distintas generaciones de vecinos.
En ese marco, El Diario Sur recorrió la calle Hernández y entrevistó a comerciantes que llevan muchos años trabajando en Guillón. A través de sus testimonios, aparecieron recuerdos, anécdotas y distintas miradas sobre el presente y el futuro de la ciudad.
Comercios que vieron crecer a varias generaciones
René Jorge Licari es uno de ellos. Junto a su esposa, Estrella García, está al frente de Papelera Milagros, un negocio que lleva 24 años en la localidad. Al recordar qué es lo que más valora de Guillón, destacó la posibilidad de haber acompañado el crecimiento de sus vecinos.
"Vi a los chicos pasar solteros, después de novios, luego a las chicas embarazadas, casadas y finalmente con el carrito caminando", contó. Para él, esa experiencia es una de las principales características de la localidad: "Es un pueblo muy familiar".

Otro de los entrevistados fue Gregorio Ramírez, quien lleva 15 años en la zona. Su local funcionó originalmente como una agencia de remises llamada San Juan y actualmente es un maxikiosco que también ofrece artículos de impresión 3D.
Ya jubilado, Ramírez encontró en el comercio una manera de mantenerse activo y disfrutar de la rutina. "Me encanta estar acá", expresó.

Por su parte, Silvia Churba está al frente de Los Tres Solcitos, un comercio que lleva alrededor de 15 años en Guillón. A punto de cumplir 70 años, aseguró que siente un cariño especial por el lugar: "Amo Guillón. Me gusta la gente, la tranquilidad y la plaza. Todo es lindo".
Su negocio ofrece principalmente lencería e indumentaria para adultos mayores, con talles especiales. Además, destacó el vínculo cotidiano con sus clientes: "De repente un día te levantás bien, atendés bien a la gente y otro día alguien viene de mal humor. Vos tenés que tratar de poner una sonrisa y nada más", relató.

La identidad de barrio
La cercanía entre comerciantes y vecinos también fue uno de los aspectos destacados por Gabriela Micusi, responsable de Luana&co Lencería, un local que lleva 13 años en la localidad y que ofrece lencería, indumentaria deportiva y artículos para patín y danza.
Micusi, que además vive en Guillón, valoró especialmente el sentido de comunidad: "Lo que tiene Guillón es que se cuidan entre todos los vecinos y los comercios".

Una mirada similar compartió Lilian Barrampibia, de Pañalera Los Abuelos, cuya trayectoria comercial comenzó mucho antes de la apertura del local actual. En 1989 abrió una perfumería sobre la calle Almafuerte, que luego se trasladó a José Hernández, donde permaneció durante 27 años. En 2014 adquirió la pañalera y continuó con su actividad comercial.
Después de tantos años de atención al público, Barrampibia destacó que conoce a gran parte de los vecinos, aunque a veces no recuerde sus nombres. Para ella, esa cercanía es justamente lo que diferencia a Guillón de otras localidades. "Esto no es un centro comercial como Monte Grande o Lomas. Esto es un barrio y sigue siendo barrio", sostuvo. También explicó que los vínculos entre las personas hacen que las relaciones comerciales tengan una dimensión familiar.
En vísperas del centenario, los testimonios de estos comerciantes permiten reconstruir una parte de la historia cotidiana de Luis Guillón. Son quienes vieron crecer a sus clientes, acompañaron los cambios de la localidad y siguen apostando por sus negocios.







