Carmen Margarita “Margot” Gañez fue reconocida por el Municipio de Almirante Brown por su trayectoria al frente de Tex-Glew, una mercería que forma parte de la historia comercial de la localidad. A sus 84 años, está próxima a cumplir siete décadas de trabajo y aseguró que el cariño de sus clientes es lo que la impulsa a continuar.

Según recordó ante El Diario Sur, comenzó su camino en 1957, cuando tenía apenas 15 años y todavía cursaba sus estudios. En aquel entonces, el comercio funcionaba en el espacio donde actualmente se encuentra La Casita de Noel. Luego, se mudó a la calle Sarmiento y allí permaneció hasta que su familia pudo adquirir un terreno al frente (a la altura 427), donde levantaron el establecimiento que sigue abierto hasta hoy.
“Es mi profesión, me gusta lo que hago y eso es lo que le transmito a la gente”, sintetizó la vecina, quien cumplirá 85 años el próximo 27 de diciembre y conserva el vínculo cotidiano con quienes se acercan al negocio.
Margot y los 70 años de historia de Tex-Glew
Durante sus primeros años, el emprendimiento funcionó como un polirrubro, con una oferta de productos que buscaba cubrir distintas necesidades de los vecinos. De acuerdo a su testimonio, cuando comenzó a trabajar en la zona todavía había numerosos terrenos baldíos y pocas construcciones: “Ahora recorro Glew de norte a sur y de este a oeste y veo la cantidad de gente y negocios que hay. La localidad progresó muchísimo”.

La mercería también fue testigo de los cambios en los hábitos de compra. En sus comienzos, recibía vecinos de distintos sectores porque era uno de los pocos locales de la zona que ofrecía productos variados. Con los años aparecieron nuevas propuestas y alternativas, aunque Tex-Glew logró conservar una clientela que se renueva de generación en generación. “Mis clientes de antes, a los que adoraba, ya no están, pero ahora siguen viniendo sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Me lleno de satisfacción con las palabras lindas que me dicen”, expresó emocionada.
El cariño de los vecinos, la clave para continuar
De esta manera, afirmó que el vínculo con quienes cruzan la puerta del comercio va mucho más allá de una compra: “Doy gracias a Dios y a todos los clientes que siempre me trataron con tanto cariño. Fue recíproco, de ellos hacia mí y de mí hacia ellos. Las conversaciones y todo lo que compartimos me mantuvieron”.
También contó que no tiene hijos y que encuentra una alegría especial al ver crecer a las personas que conoce desde hace décadas: “Vienen y me dicen que compraban acá cuando eran pequeños. Eso me hace seguir estando con mucha alegría. La gente me da mucha vida”. Y por último, concluyó: “Lo que más me gratifica es que la gente hable de mí y diga que soy buena persona. Eso es lo que me mantuvo en pie”.







