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El comienzo de clases en Canning genera impactos diversos en la actividad económica

Mientras algunos comercios de Canning ven repuntar las ventas por el fin de las vacaciones y la vuelta de los vecinos a la ciudad, otros sufren el éxodo de quienes pasaron el verano en los countries.

El comienzo de las clases en la región no impacta sólo en la comunidad educativa. El movimiento que se genera en torno al regreso a las aulas pega de lleno en la actividad comercial. En Canning hay situaciones diversas: mientras unos ven repuntar la clientela, para otros hay un importante descenso.

En algunos casos como por ejemplo el rubro gastronómico, el éxodo de vecinos que se fueron de vacaciones hizo que en los dos primeros meses del año no hubiera tanta clientela. Y recién ahora, en pleno mes del regreso a clases, ven repuntar los ingresos. Es decir que determinados comerciantes notan un mayor consumo porque con la vuelta a las aulas se terminaron las vacaciones y por lo tanto regresaron las familias que viven todo el año en Canning.

Rafael, de la tradicional parrilla Los Platitos de Canning, da cuenta de esta situación. “Subió un poco más, se está acercando más gente. Enero y febrero fue muy muerto, empezó a subir ahora en marzo porque la gran mayoría se había ido a la Costa. Lo que sí subió en enero y febrero fueron los deliveries porque algunos estaban en un country y te hacían pedidos. En Costanera nos pasaba lo mismo. En gastronomía es común esto”, le dijo a El Diario Sur.

A su vez, se ven beneficiados los negocios que se dedican específicamente a la actividad escolar. Lugares que durante gran parte del verano trabajan muy poco y que en marzo -o antes- tienen el movimiento más fuerte de clientes.

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Como cada año, en marzo las librerías de Canning se ven beneficiadas con la vuelta a clases.

Como cada año, en marzo las librerías de Canning se ven beneficiadas con la vuelta a clases.

“Ahora hay mucho más gente que en enero y febrero, más que nada porque nosotros trabajamos con el colegio Grilli. Por suerte acá tenemos mucho movimiento, en febrero ya empieza la temporada”, apunta Daiana de la librería The Pencil Store de Canning. Asimismo, señala que “a comparación del año pasado subió bastante” la actividad en el rubro, principalmente porque ahora las clases son con presencialidad plena y no virtuales como en 2021.

Por otro lado, algunos comerciantes notan que la gente que estuvo instalada en countries durante el verano se fue de la ciudad y eso les redujo la clientela. Pero como siempre, depende del rubro: hay negocios cuya mayor cantidad de clientes es la que vive en Canning todo el año, mientras que otros tienden a beneficiarse más con la gente que viene a pasar sólo el fin de semana.

Otra variable que influye, aunque en menor medida, es el gasto que requiere la vuelta a clases. Familias que se daban algún gusto durante enero y febrero, ahora deben ocuparse en comprar materiales escolares. En determinados comercios que no tienen nada que ver con el ámbito educativo, esto es un problema.

“Marzo siempre es un mes particular para mí, el consumo baja por los gastos que tienen las familias con los útiles, las mochilas y los libros”, le dice a este medio Jaqueline, quien atiende el outlet de bebidas ODB Premium Market.

En el plano gastronómico también se ve esta situación. No todos ven un aumento de clientes. “Como empiezan las clases ya no hay mucha plata para que vengan a gastar, y encima no está barato venir a comer ahora. Si salís a comer gastás tres, cuatro o cinco lucas y si es una familia, quizás es más y ya no les da el bolsillo si tienen que comprar útiles”, reconoce Facundo, de la Parrilla La Carrocita. “Es un estándar que siempre es así. En enero y febrero trabajamos bien y después decae bastante. De acá a tres meses empieza a repuntar, cuando ya están en ritmo las clases y no tienen que ir comprando muchas cosas”, añade.

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