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Demoras, piquetes y embotellamientos: el hartazgo de los vecinos de Canning que viajan a Capital por la autopista

Esta semana, el vecino de Canning Sergio "El Tano" Lamberti explotó ante las cámaras de los noticieros cuando lo sorprendió una manifestación en la Riccheri.

Esta semana la Autopista Riccheri volvió a estar en el ojo de la tormenta por un corte a la altura de la avenida General Paz a raíz de una protesta vecinal. La demora superó las dos horas y generó que un vecino de Canning enfurecido con la situación descendiera de su camioneta para pelearse con los manifestantes al no poder llegar a destino. La secuencia fue grabada por un noticiero y no tardó en generar repercusión en el corredor verde, desde donde respaldaron el enojo del hombre sin justificar la violencia. También aseguraron que son los “costos” de vivir en un lugar “seguro”.

"¿Hasta cuándo vamos a tener la paciencia? Somos un país de cobardes. Hace tres horas que quiero llegar al trabajo, tengo personas esperándome para comprar mercadería y 100 personas trabajando en Lomas del Mirador. No puedo más. Me quiero ir de acá, sacar a mis hijos. Tengo una impotencia. Me dan ganas de pisarlos. Quiero pisarlos por arriba. Encima me llevan preso", fueron las palabras repletas de impotencia de Sergio “El Tano” Lamberti, vecino de Canning de 55 años, quien avanzó unos metros de manera amenazante contra los manifestantes y quedó filmado.

En diferentes conversaciones con El Diario Sur, vecinos de distintos barrios de la ciudad coincidieron en que las demoras para llegar a Capital Federal por la Autopista Riccheri son “interminables”. Según explicaron, esta problemática se extiende hacia la Dellepiane y su continuación en la Autopista 25 de mayo, así como también a la altura del puente de Jorge Newbery, los peajes y sobre Mariano Castex, ya en el centro de la ciudad de Canning.

“El inconveniente más grande que se genera en la intersección de la Riccheri con la General Paz, van a tener que hacer una autopista con varias salidas como hay en Liniers. Cuando realizan un corte es para agarrarte la cabeza porque si te cortan puente 12 y General Paz no te podés mover para ningún lado. Tenés hasta 2 horas y media para llegar a destino”, expresó Alejandro Vezzoni, un vecino de Malibú que viaja todos los días hacia CABA.

En esa misma línea, Alejandra Perillo, vecina de El Rebenque, aseguró que ir y venir de Capital Federal “desde hace varios años ya se ha transformado en una lotería”, haya o no interrupciones en el tránsito.

“Salir a partir de las 7 de la mañana de Canning es complicadísimo, sobre todo porque en el segundo peaje llegando a General Paz la circulación colapsa y comienza la cola de autos donde tenés mínimo entre 30 y 45 minutos con suerte de demora”, explicó la vecina y continuó: “También en las horas pico en el peaje del puente Jorge Newbery no están todas las cabinas habilitadas por lo que siempre hay retraso”.

Frente a esta situación, Alejandra muchas veces trata de buscar una alternativa y mirar el estado del tránsito. “Salimos a veces del trabajo a horario para buscar a nuestros hijos y siempre hay que tener una opción B por si no llegamos a tiempo”, completó.

Adrián Berman vive en Belleville y recuerda que en sus primeros tiempos en el country al que se mudó en busca de mayor tranquilidad y “seguridad”, viajaba en transporte público para evitar el embotellamiento de vehículos. Sin embargo, no notó cambios en el caos del tránsito, por lo cual buscó una alternativa.

“La oficina de mi trabajo se mudó a Vicente López y fue tal el estrés y el tiempo que me la pasaba viajando que decidí comprarme una moto para esquivar los embotellamientos. Hoy reduje la tardanza del viaje y si bien el riesgo por un accidente es norme, lamentablemente ya no tenía otra variante”, reconoció.

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La comunidad de Canning prefiere “soportar” el embotellamiento para priorizar la seguridad de vivir en un barrio privado.

La comunidad de Canning prefiere “soportar” el embotellamiento para priorizar la seguridad de vivir en un barrio privado.

Vivir en Canning por su seguridad y “vendarse” los ojos por el tránsito

Los vecinos consultados por El Diario Sur aseguraron que si bien el estrés para poder circular a bordo de un vehículo resulta bastante desgastante al momento de pasar por esa situación, no modificarían su residencia, ya que, llegaron a la ciudad del corredor verde en busca de obtener mayor seguridad.

“Lamentablemente hay que acostumbrarse que si priorizamos la calidad de vida tenemos una distancia. Pienso que habría que proyectar una mano más y porque no hay otra alternativa en la Ricchieri”, contó Leonardo Gomila, vecino de Echeverría del Lago al mismo tiempo que destacó el avance poblacional en Canning: “Esta zona está creciendo un montón y cada vez va a quedar más chica”.

En ese sentido, Leonardo explicó que vivir en un barrio privado te lleva a tener que “pagar” los costos de estar en las afueras de Capital Federal y que eso no es negociable. “Son los tiempos que tenemos que perder o pagar los vecinos de Canning para vivir un poquito mejor, ya que las condiciones en materia de seguridad no te las da el estado en muchos otros lados”, concluyó.

La aglomeración en el centro de Canning también aparece como un problema

“Un embotellamiento sin necesidad de piquetes es el que se da a diario sobre Mariano Castex, entre la rotonda del Coto y La Colorada. Se puede llegar a tardar entre 15 y 20 minutos para poder recorrer ese tramo. No veo fácil la solución ni a corto plazo, pero sería ideal construir una mano más para poder aflojar el tránsito”, mencionó Marcelo Pane, vecino de Los Rosales sobre la circulación por la Ruta 58 a la altura del centro de Canning.

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La circulación en Canning se duplicó en los últimos dos años de acuerdo a lo informado por el Municipio de Ezeiza.

La circulación en Canning se duplicó en los últimos dos años de acuerdo a lo informado por el Municipio de Ezeiza.

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