Las carreras ilegales de autos volvieron a encender las alarmas en la Ruta 58, a la altura de la estación de servicio Shell ubicada en el cruce con el Camino de Las Latas, en el partido de Presidente Perón. Luego de casi un año sin episodios de relevancia tras el brutal accidente que conmocionó a la zona, vecinos y automovilistas advierten que las picadas clandestinas reaparecieron durante las madrugadas de los fines de semana.
Canning: luego de un año, volvieron las picadas ilegales en la Shell de la Ruta 58
Vecinos advierten que regresaron las picadas ilegales en la Ruta 58, en la rotonda del Camino de Las Latas.
Según relataron testigos habituales del corredor Canning–San Vicente, los encuentros de fanáticos de los autos volvieron a repetirse los sábados por la noche en el amplio predio de la Shell. Allí se concentran vehículos deportivos y autos “preparados”, que luego utilizan la traza de la Ruta 58 como pista improvisada para correr a velocidades extremas.
Sin embargo, con el paso del tiempo y la aparente relajación de los operativos, la situación volvió a repetirse. Conductores que transitan la zona de madrugada aseguran que nuevamente se observan “largadas” sobre la propia ruta, con autos detenidos a cero mientras esperan la señal para acelerar, una práctica extremadamente peligrosa para cualquier vehículo que circule por la misma mano.
“La sensación es la misma que antes del accidente: que puedA volver a ocurrir en cualquier momento y haya algun muerto”, señaló a Diario Canning un vecino del corredor verde, que utiliza la Ruta 58 para ingresar y salir de los countries de la zona. El tramo es utilizado a toda hora por autos particulares, motos, bicicletas que se desplazan entre Canning y San Vicente.
Otro punto que genera alarma es el consumo de alcohol durante estos encuentros. Testigos indicaron que en más de una oportunidad se observaron bebidas alcohólicas entre los participantes, una combinación letal si se tiene en cuenta la velocidad que alcanzan los vehículos y la falta total de medidas de seguridad.
La estación de servicio Shell se encuentra en jurisdicción del Municipio de Presidente Perón, que es el responsable de coordinar acciones junto a las fuerzas policiales para prevenir este tipo de situaciones. Vecinos reclaman mayor presencia policial, controles de tránsito sostenidos y medidas disuasivas que impidan que la zona vuelva a convertirse en un punto habitual de carreras clandestinas.
El predio de la Shell cuenta con un amplio estacionamiento y locales gastronómicos, como una sucursal de Mostaza y la tienda Lion Place, lo que genera una importante circulación de personas incluso durante la noche. Para los frentistas, esta combinación de público, autos detenidos y picadas ilegales incrementa aún más el riesgo.
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Casi un año del brutal accidente por una picada en la Ruta 58
La preocupación no es nueva. Durante meses, esta misma modalidad derivó en un gravísimo accidente ocurrido un año atrás, cuando una picada iniciada desde esa estación de servicio terminó con un violento choque a pocos kilómetros, en el semáforo de El Deslinde. En aquella oportunidad, solo un milagro evitó víctimas fatales y el episodio generó un fuerte reclamo vecinal que derivó en controles y una merma notable de las juntadas.
A casi un año del accidente que encendió todas las alarmas, el regreso de las carreras clandestinas vuelve a poner en jaque la seguridad vial en uno de los accesos más transitados del sur del Conurbano. Mientras tanto, el reclamo se repite: controles constantes y decisiones firmes antes de que la historia vuelva a terminar en tragedia.




