La Lusitana es bar el que vio crecer a Canning, que lo vio poblarse de countries, que lo vio progresar. Un lugar que era frecuentado por la gente de las quintas, de los hornos de ladrillo, de los tambos cuando la ciudad era solo campo.
Canning |
La Lusitana, el emblemático bar de Canning
Sus dueños son Marcelo y Jorge quienes, a pesar de tener la visión disminuida, nunca dejaron de trabajar para que el negocio familiar crezca y así pueda llegar a cumplir prontamente 50 años de anécdotas.
27 de abril de 2017 - 14:29
"La idea fue de mi papá cuando dejó el horno en el año 68, la salida laboral que buscó fue tener una entradita más con el barcito porque además era peluquero. Con el barcito y la peluquería en la tiendita fueron cambiando de rubro porque el horno de ladrillos no daba más., relata Jorge, uno de los dueños.
Pero, al pasar los años, el negocio familiar fue creciendo. Una herencia que le llegaría a los hermanos Marcelo y Jorge, de parte de su padre, pensando en los problemas en la vista que ambos sufrían y que les impedían realizar diferentes actividades.
"Por nuestro problema de vista, ya en el setenta y pico, no podíamos seguir estudiando, entonces nos amplió el bar para que empezáramos a trabajar y así darnos un futuro a nosotros, ya desde chiquitos, relató Jorge.
Hoy, gracias al perseverancia de Jorge y Marcelo, el bar se encuentra a pocos meses de cumplir los 50 años desde que abrió sus puertas y más que una fuente de trabajo, ha representado un hogar para los hermanos. "Yo me casé con este negocio, es mi vida. Yo trabajo quince, dieciséis horas por día y en mi casa estoy seis o siete. Si te explico el sentimiento, es vida, se emociona Jorge.

