La modalidad de delivery se hace cada vez más frecuentada en cualquier parte, pero en Canning presenta cierta problemática que deja insatisfechos a los vecinos, sobre todo a los que está más alejados del sector comercial de la ciudad. Los casos más comunes son los de pizzerías, dietéticas y heladerías, que no apuestan a este recurso por los gastos que genera, resignando así una gran cantidad de clientes.
Los comercios gastronómicos, tímidos con el servicio de delivery
Las distancias entre countries hacen que los locales brinden un servicio limitado, a pesar de que sus ventas caigan por no ofrecerlo.
Barrios como El Lauquén están a más de diez kilómetros de distancia de los principales centros comerciales de la ciudad, y en casos como éste los vecinos no pueden acceder a todos los locales que ofrecen delivery. Hay comercios que sí llegan hasta los countries más alejados, pero cobran un considerable precio adicional por ese trayecto.
“No podemos movernos tanto por un solo cliente, ellos (los countristas) se manejan en un ámbito muy cerrado y es muy difícil llegar a ellos. Hay cierto hermetismo”, explicó Eliana, que tiene una tienda orgánica en Canning, y suele hacer envíos a los countries pero con ciertas limitaciones. Los demás comercios de este rubro solamente se acercan hasta los barrios privados en caso de que la compra sea mayor a $600 y el traslado no requiera más de 10Km de viaje.
Entre los pocos comercios que ofrecen el servicio, explicaron que al presentar tantos inconvenientes el traslado, se ven obligados a cobrar un precio extra por el envío, que aproximadamente ronda entre los $15 por kilómetro, aunque en su mayoría optan por no brindar esta oportunidad a los vecinos de los countries, que deben acercarse a retirarlos por su cuenta.

