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Un actor de Canning lleva una historia familiar atravesada por Malvinas a los escenarios de Londres

Nicolás Conde forma parte de Toy Soldier, una obra que transcurre en las Islas Malvinas y reconstruye las consecuencias que dejó la guerra.

Nicolás Conde tiene 34 años y comenzó su carrera artística desde muy chico en Buenos Aires, ligado al teatro musical. Con el paso de los años, su recorrido se amplió hacia el teatro y la actuación frente a cámara, experiencia que lo llevó a estudiar en Nueva York y luego a desarrollar buena parte de su trayectoria profesional en España y el Reino Unido. Vecino de Canning, actualmente forma parte del elenco de Toy Soldier, una obra que vuelve a presentarse en Londres después de una primera temporada realizada el año pasado.

La historia está ambientada en las Islas Malvinas veinte años después de la guerra. Jane regresa a la casa de su infancia tras la muerte de su madre y, mientras en la isla se celebra el Jubileo de Oro de la Reina, decide enfrentarse a un secreto que permaneció guardado durante décadas. A partir de ese regreso, la obra reconstruye los recuerdos de dos hermanos que crecieron durante el conflicto de 1982, cuando el miedo, el aislamiento y la incertidumbre pasaron a formar parte de la vida cotidiana.

Para Conde, uno de los aspectos centrales de la propuesta es que Toy Soldier no busca instalarse en el debate sobre quién tuvo razón o a quién pertenece el territorio. La guerra aparece como el contexto en el que transcurre la vida de los personajes, pero el centro está puesto en los vínculos y en las marcas que deja una experiencia de ese tipo. “Es una historia de una familia y un soldado agregado a eso. La guerra es algo externo que condimenta la vida de las personas que están ahí”, explicó el actor. Y agregó que se trata de una historia “absolutamente humana”, capaz de llegar al público desde un lugar emocional.

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La preparación del actor

El personaje y la obra también llevaron a Conde a interiorizarse especialmente en las experiencias de los veteranos. Según contó, durante el proceso de preparación estuvo en contacto con varios de ellos para comprender mejor los temas que atraviesa la pieza: el trauma, el miedo y la culpa. “Sentí una responsabilidad muy grande de meterme en esos zapatos. Tengo que informarme lo que más pueda para honrar la vida de estas personas”, señaló. Aunque se trata de una ficción, explicó que abordar una historia vinculada con Malvinas implica acercarse a experiencias reales y a una memoria que continúa teniendo un peso importante.

La relación de Conde con el proyecto comenzó el año pasado, cuando un amigo irlandés que vive en Londres le envió el casting porque estaban buscando a un actor argentino. En ese momento se encontraba en Madrid, pero la propuesta lo convenció de viajar a Londres para realizar personalmente la audición.

Un personaje atravesado por las secuelas de la guerra

Para Nicolás Conde, actor oriundo de Canning, participar de esta obra significó involucrarse profundamente con una historia sobre Malvinas que, según contó, conocía de manera limitada. “Para mí es un orgullo meterme en una historia así”, señaló. A partir de su trabajo para la obra, investigó sobre la guerra, leyó libros y novelas y recurrió a los archivos orales del Museo Malvinas. También se reunió con distintos veteranos de Argentina, quienes le compartieron sus experiencias y puntos de vista.

En la obra, Conde interpreta a Alejo, un soldado conscripto que resulta herido durante una de las últimas batallas de la guerra, en el monte Tumbledown, y logra escapar hasta llegar a una granja habitada por isleños. “Es un personaje que me obligó a entender que el combate no termina en el campo de batalla, hay una lucha silenciosa que continúa después”, explicó el actor. Para construirlo, además de acercarse a los testimonios de los veteranos, Conde investigó sobre el estrés postraumático y las consecuencias de atravesar situaciones extremas. Ese proceso le permitió comprender que la historia no se limita al enfrentamiento bélico, sino también a las marcas que quedan en quienes participaron y en sus familias.

“Lo que más me importa es que la gente entienda que las guerras no terminan con un armisticio, sino que continúan en las familias, en los recuerdos y en quienes tuvieron que sobrevivirlas”, sostuvo. Para el actor, poder darle voz a quienes vivieron aquella experiencia, tanto a los que regresaron como a quienes no lo hicieron, es “un orgullo” y también “un privilegio”.

La trayectoria del vecino

El papel llegó después de una trayectoria que también incluyó trabajos en producciones internacionales. Antes de instalarse en el Reino Unido, Conde vivió seis años en Madrid y participó en series como Westworld, de HBO, El inocente y Warrior Nun, de Netflix, y El mal invisible, de Disney+. También mantuvo una actividad sostenida en teatro tanto en España como en Londres.

La primera temporada de Toy Soldier se realizó el año pasado, en una producción más pequeña. Ahora la obra regresa con una segunda vuelta, esta vez durante septiembre y en un teatro de mayor capacidad, con un equipo de producción más amplio.

Para Conde, el regreso representa también una oportunidad para profundizar una historia que, lejos de centrarse únicamente en la guerra, habla sobre aquello que permanece después de que los conflictos terminan: los recuerdos, los secretos familiares y las heridas que atraviesan generaciones. El proyecto, además, tiene una proyección más allá de esta temporada teatral. El equipo analiza continuar con presentaciones y llevar la obra a distintos lugares, mientras también existe la intención de transformar esta historia en un largometraje.

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