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Mientras Alemania le compra a Rusia, nosotros discutimos miserias de cabotaje 

No hay ningún país que se pueda tomar como modelo sobre lo que se hizo bien para imitarlo. Cada uno fue haciendo y rehaciendo su camino a mejor decisión de sus dirigentes. Alemania le compra vacunas a Rusia, mientras el vuelo bajo local solo agranda la grieta.

En este momento de la pandemia volvemos a intentar sacar partido y beneficios políticos cuando la realidad pide otras cosas.

Las estadísticas se discuten, salvo para nosotros claro. Cuando convienen las usamos, cuando no, no. Desde la oposición acusen al gobierno de inflar y manipular los números de testeos para justificar las nuevas medidas, cuando hasta no hace mucho tiempo exigían más testeos...

El oficialismo tampoco colabora al meter en la discusión pública situaciones de menos interés como lo son la postergación o no de las elecciones, o la unificación de las Paso con las elecciones generales. Debieran preocuparse por conseguir más vacunas y vacunar más y mejor.

En el medio, la sensación de que los contagios se multiplican es una realidad para cada uno de nosotros, que sin ser especialistas de las ciencias estadísticas, sí tenemos entre nuestros relacionados cada vez más casos positivos. Debiéramos tomar como ejemplo emblemático el del propio presidente de la nación Alberto Fernández, COVID positivo a pesar de estar vacunado, sin embargo seguimos discutiendo por quién “defiende más a la gente”. Por estos días la presidente de la oposición Patricia Bullrich llamó “a resistir”. Se refería ni más ni menos que a resistir las nuevas medidas anunciadas por el gobierno que limitan la circulación y generan una suerte de toque de queda nocturno. Contrariamente a lo que se había hecho el año pasado, las escuelas seguirán abiertas aunque implique una enorme movilización de alumnos y familias y docentes.

Hasta hace poco tiempo los anti cuarentena ponían de ejemplo a Uruguay o a Chile en el manejo de la pandemia, sin embargo hoy en Uruguay no hay clases y en Chile están en fase uno. Uruguay no tuvo temporada de verano, su principal ingreso económico anual, Chile es una de los países con mejores índices de vacunación y compró vacunas de todos los laboratorios...

El virus está castigando a toda la región americana del Sur. Brasil registra más de la mitad de los muertos diarios por COVID del mundo. Mientras llegan los primeros calores de la primavera, en Europa siguen las restricciones. En Francia no hay clases, Italia está cerrada, España tiene el mismo toque de queda que la Argentina desde el viernes. Las “buenas noticias” llegan casi exclusivamente desde los Estados Unidos donde el ritmo de vacunación permitió que si bien los contagios subieron un 15 %, las muertes se redujeron en un 30 %, situación que les permite a algunas ciudades volver a la normalidad (con barbijo, que llegó para quedarse por lo menos por un año).

Nuestra argenta manía de discutir cada punto y cada coma, de lo que se dice y lo que no se dice, no solo nos hace ser contradictorios con nosotros mismos sino también genera mucha decepción entre la gente de a pie. Si partimos de discutir las estadísticas nunca vamos a convalidar ninguna decisión que se apoye en ellas. El mundo no estaba preparado para recibir una pandemia de la magnitud del COVID-19 cuyas variantes preanuncian que ésta puede ser sólo una batalla de la guerra constante del futuro. La vida probablemente haya cambiado para siempre y en esta construcción sinuosa de nuevas medidas, nuevas formas de cuidado, de vacunas y plazos y vigencias, y tiempos de inmunización, pasaportes sanitarios y nuevas normalidades tendremos que aprender a surfear las olas. Porque el mar no se detendrá.

Hoy, en las mesas de la política se repite una sola frase: la elección de 2021 se gana (y se pierde) con las vacunas. Es de una especulación temeraria porque en el medio está la vida de la gente. Esa gente que no tiene que ningunear la pandemia porque existe; ni sus consecuencias, porque pueden ser muy dolorosas. Y el ejemplo más claro es Brasil, cuyo presidente no solo ninguno de los efectos de la pandemia, o cambió varias veces el gabinete de ministros, o se enfermó y curo mientras se sacaba el barbijo y abrazaba a militantes, sino que también ostenta el triste récord de muertos diarios y la proliferación de nuevas cepas que los epidemiólogos señalan como consecuencia de su mal manejo de la pandemia. A la del Amazonas y la de Manaos se sumó esta semana una nueva cepa: Porto Alegre, que en apariencia combina la virulencia de las dos anteriores del territorio brasileño más la inglesa y la africana. Esa es la situación actual de un país que comparte cientos de kilómetros de frontera con la Argentina. Esto es información, no opinión.

Antes de llamar a resistir, habría que preguntarse por qué son los clínicas privadas las que señalan una ocupación que ronda el 90 % en su salas de terapia intensiva, mientras que el sistema público resiste. Si la idea es “inflar” los números para meter miedo y “cerrar todo”, sería más fácil presentar las estadísticas a la inversa. No?

En la historia no quedan los agoreros, ni los especuladores del chiquitaje, sí los estadistas (aún cuando se equivocan, por hacer). Quedan los que tomaron las mejores decisiones con la mejor información que tenían a disposición en el momento de hacerlas. No existe el diario del lunes. Es muy complejo traducir en mensajes la complejidad que demuestra el mundo en relación a la pandemia. No hay ningún país que se pueda tomar como modelo sobre lo que se hizo bien para imitarlo. Cada uno fue haciendo y rehaciendo su camino a mejor decisión de sus dirigentes. ¿Un ejemplo? El viernes último la Alemania de Merkel impulsó un contrato con Rusia para la compra de las Sputnik V. Alemania le compra vacunas a Rusia, mientras el vuelo bajo local solo agranda la grieta. El valor e impacto geopolítico de este acuerdo tendrá una importantísima dimensión histórica que hoy no vemos.

Responsabilidad y cuidado individual, para la salud grupal. Tal vez tengamos que añorar por mucho tiempo algunas situaciones de nuestra (¿ex?) vida cotidiana; tal vez las podamos repetir dentro de un año o tal vez no vuelvan nunca más. Nadie lo sabe a ciencia cierta.

Los que especulan con el miedo injustificado y los que infunden rebeliones estériles, quedarán en el olvido y serán despreciados por la historia.

Buena semana.

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