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Paradojas de la vida

Por Mónica Dreyer.

Hay situaciones en la vida que las llamamos paradojales porque hagas lo que hagas no hay una salida satisfactoria. Hay varios tipos de paradojas pero hoy vamos a ver aquellas de utilidad para la vida diaria.

Una de las investigaciones más impactantes fue la del equipo de Gregory Batson y Paul Watzlawick quienes estudiaron la comunicación humana y especialmente la comunicación paradojal en la esquizofrenia. Se conoce como doble vínculo la situación comunicativa entre padre o madre con su hijo, donde éste recibe mensajes paradojales o contradictorios generando trastornos psicológicos severos. Por ejemplo un padre o madre le dice a su hijo “Te quiero” pero luego la acción no es congruente o es contradictoria. Esta situación al ser un vínculo recurrente, profundo y primario es un ejemplo de doble vínculo. El receptor no puede dejar de reaccionar a él, pero tampoco puede reaccionar a él en forma apropiada porque el mensaje mismo es paradójico.

Un segundo ejemplo de este doble mensaje puede existir en el trabajo o en la pareja sin embargo allí la persona ha constituido su psiquismo y hay una posibilidad de elección. En el trabajo refieren “No entiendo si mi jefe tiene algo adverso conmigo” y se vive como mobbing. En la pareja no hay una línea clara afectiva y se vive como confusión. “Hoy está conmigo mañana no”.

Una tercera situación muy habitual son aquellas que si decís porque decís y si no decís porque no decís. O si haces porque haces y si no haces porque no haces…. La persona recibe una reprimenda haga lo que haga.

La última que voy a describir son situaciones pierde-pierde. A diferencia del doble vínculo en éstas se puede elegir, pero dicha elección conlleva una consecuencia. Sería como elegir entre quedar atrapado en un incendio o intentar saltar al piso de abajo sufriendo alguna lesión. Son aquellas donde no tenemos otra escapatoria que elegir el mal menor.

¡Cuántas veces estamos frente a este tipo de paradojas!

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