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Correo desde Madrid: Guiri, cateto, cuñado y pancho. Mini glosario de "españoladas"

Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).

Se supone que los incas tenían decenas de palabras para mencionar a las distintas variedades de papas, que eran la piedra basal de su dieta. Los ingleses, tan adeptos a los pubs, manejan un vocablo específico para cada fase de la borrachera y un total de 546 términos que hacen referencia a la ebriedad. Las palabras que las culturas se dan a sí mismas como herramientas para comunicar lo que necesitan comunicar dicen mucho de ellas. Por eso quería escribir la primera parte de un mini glosario personal de “españoladas”; va a ser caprichoso, arbitrario y desordenado.

Guiri. La usan para referirse a los turistas extranjeros, especialmente a los alemanes e ingleses. Sería una deformación de “where is”, la frase que los turistas perdidos usan todo el tiempo para preguntar direcciones y que para los españoles, que no suelen controlar el inglés, son ininteligibles.

Cateto. Es el equivalente a pajuerano, un término que en Argentina cayó un poco en desuso. Son los pueblerinos cerrados, con poca educación. En muchos lugares turísticos se puede observar un divertido cruce entre guiris y catetos.

Pancho. Es la palabra despectiva que utilizan para referirse a los latinoamericanos y es más nueva que la también peyorativa “sudaca”. Para hablar de alguna costumbre latina, pueden decir “panchitada”. Es políticamente incorrecta y la aplican especialmente para los países del Caribe y la Comunidad Andina. Los españoles dicen que no incluye a argentinos y uruguayos, a los que perciben como más “europeizados”.

Cuñado. Es un concepto que, en principio, define a alguien que opina con mucha soltura sobre un tema del que no sabe nada. Pero representa también a un personaje entre odioso y pintoresco, que quizás se queja de la corrupción pero se roba las toallas del hotel, y que no se priva de los chistes fáciles, haciendo “humor de cuñado”.

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Lepe. Es un pueblo del sur de Andalucía cuyos habitantes, los leperos, cargan con el mote de brutos. Entonces hay todo un subgénero de chistes tontos del estilo “va uno de Lepe y le dice al otro ‘oye Manolo, te invito a una fiesta de 15 años’, y el otro contesta ‘vale, pero yo me vuelvo a los tres meses’”. Tienen el mismo mecanismo y en muchos casos son literalmente los mismos que los “chistes de gallegos” que se cuentan en Argentina también con la figura del “gallego bruto”. Fue una revelación cuando me di cuenta.

Peleón. Se dice exclusivamente en relación al vino. Un tinto peleón es uno barato, malo, acaso noble, pero duro de tomar. Da pelea, hay que enfrentarlo. Áspero dice mi hermano Pablo. España tiene una rica cultura vitivinícola y lo mejor es que en el supermercado, por cuatro euros, se pueden conseguir botellas de vinos ricos, que solo un sibarita podría calificar como peleones.

Pagafantas. Es el hombre que quiere seducir a una mujer e invierte tiempo y dinero en estar con ella, le paga las fantas, pero sin éxito. Queda atrapado en la zona de la amistad y no logra concretar.

Payo. Mi favorita. La usan los gitanos para hablar de los no-gitanos, como los judíos les dicen goys a los no-judíos. Pero lo mejor es que se puede ser un payo rabúo, es decir una persona que no es de la etnia gitana pero que al pasar tanto tiempo en la comunidad se “gitaniza”.

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