Con frecuencia escuchamos frases como: "Es un buen profesional, pero no sabe gestionar" o "Le falta gestión". Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué significa realmente gestionar.
El arte de gestionar
Por Mónica Dreyer.
Quienes lideran equipos conviven a diario con múltiples desafíos: organizar el trabajo, tomar decisiones, acompañar a las personas, resolver problemas, hacer seguimiento de los resultados y prestar atención a los indicadores. Todo eso forma parte de su función.
Pero hay una pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿para qué hacemos todo eso?
¿Para qué planificar? ¿Para qué delegar? ¿Para qué dar feedback? ¿Para qué mejorar procesos? ¿Para qué mejorar nuestra comunicación? ¿Para qué medir resultados?
La respuesta no está en cada una de esas acciones por separado. Todas tienen un mismo propósito: ayudar a que un equipo pueda trabajar mejor y alcanzar los resultados que la organización necesita.
La palabra "gestión" proviene del latín gerere, que significa "llevar adelante", "conducir", "hacerse cargo". Tal vez esa raíz nos ayude a comprender que gestionar implica orientar el trabajo de las personas para que los resultados sean posibles.
Por eso, gestionar no consiste solamente en realizar muchas tareas. Implica definir prioridades, asignar responsabilidades, facilitar la coordinación entre las personas y las áreas, tomar decisiones oportunas, desarrollar a los colaboradores, hacer seguimiento y generar aprendizajes que permitan mejorar.
Los resultados son importantes, y también lo son los indicadores, porque nos ayudan a comprender dónde estamos y a tomar mejores decisiones.
Pero gestionar implica ir un paso más allá: actuar sobre aquello que permite que esos resultados se logren.
Quizás el desafío de quienes lideran equipos no sea elegir entre cuidar a las personas o alcanzar los objetivos. La verdadera gestión consiste en hacer que ambas cosas sean posibles al mismo tiempo.
Porque cuando las personas saben qué se espera de ellas, cuentan con los recursos necesarios, trabajan coordinadamente y encuentran un liderazgo que orienta y acompaña, los resultados dejan de ser una casualidad para convertirse en una consecuencia.

