La noticia llegó desde Río de Janeiro. Y es que después de más de siete años de “destratos, injusticias y vejaciones” la Justicia determinó que la idea del aerosol en el fútbol, que surgió tras un picado en el Colegio Marianista de Caballito, había sido utilizada por la FIFA violando los derechos de patentes.
Por ese motivo, la máxima entidad del fútbol mundial deberá indemnizar a Silva y a su socio, el brasileño Heine Allemagne. ¿La cifra? Alrededor de 120 millones de dólares.
"Hemos cumplido con el objetivo, y luego de esta aprobación, todo el planeta fútbol podrá contar con esta moderna herramienta", se deja leer en el informe oficial de la Confederación Sudamericana de Fútbol una presentación concluyente sobre los beneficios que aporta esta herramienta.
La primera vez que se usó el aerosol en un partido profesional de Argentina fue en Chacarita-Atlético Rafaela por el torneo de la B Nacional en 2008. La espuma, inventada, creada y producida en estas tierras, seis meses más tarde llegó a la Primera División y luego se implementó en la Copa Sudamericana, certamen que abriría las puertas a otros torneos continentales como la Copa Libertadores de América y la Copa América.
La FIFA se comprometió a comprar el producto, pero pasaron cosas: la muerte de Grondona y el estallido del FIFAgate, que eyectó a Blatter cambió completamente el escenario dirigencial y derivó en el conflicto judicial por la patente y el uso del aerosol.
La demanda de Silva y de su socio Allemagne comenzó con el reclamo de 40 millones de dólares, correspondientes al trato original, pero el monto se fue elevando debido a que el paso de tiempo agravó la violación de patentes, acarreó multas y propagación de marcas piratas.
Según los cálculos que trascendieron y teniendo en cuenta que por cada partido que el aerosol se ha utilizado desde Rusia 2018 corresponde una multa de 15.000 dólares para sus creadores, la Federación debería pagar alrededor de 120 millones de dólares.

