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Por fin la moneda cayó de nuestro lado 

Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).

A lo largo de este año que termina Argentina tuvo tres ministros de Economía. No es casualidad que la inflación anual haya llegado a los tres dígitos (alrededor del 100%, según la mayoría de las consultoras) y que el dólar blue cierre diciembre con su récord nominal histórico, de 350 pesos.

Otra cara de la misma moneda: un estudio médico realizado por profesionales de la Universidad Popular del Movimiento Barrios de Pie que se conoció esta semana refleja que la “malnutrición global” es del 48,6%, un 4,5% más alto que en 2019. Y lo peor es que la franja etaria con mayor índice de malnutrición es entre los 6 y los 10 años, con un 53%.

A pesar de estas penurias del 2022, que en rigor son parte de un arrastre de hace largos años, en este día y en este momento no hay un mejor país en el planeta para estar que la Argentina. El amor por el fútbol y Lionel Messi nos regalaron un fin de año soñado. Por una vez después de mucho tiempo, la moneda cayó de nuestro lado.

Argentina se coronó campeón luego de 36 años nada menos que en la mejor final de la historia. Y por azar, los argentinos vivimos este Qatar 2022 en verano, lo que nos permitió salir a festejar cada tarde pos partido, y que los jóvenes se pongan en cuero en las plazas y le griten “abuela, lalalalala” a toda señora que pasaba. Encima, ahora atravesamos una sucesión de reuniones, brindis y comidas amparadas en las fiestas de fin de año en las que seguimos estirando la euforia colectiva. Ya se verán postales similares en las playas de la Costa Atlántica o las sierras cordobesas.

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Jiao, la turista china que viajó al país para vivir los festejos de los campeones del Mundo, ahora recorre Rosario.

Jiao, la turista china que viajó al país para vivir los festejos de los campeones del Mundo, ahora recorre Rosario.

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Obnubilados por las lágrimas y la alegría de la victoria, esta vez los argentinos no nos avivamos. Se podrían haber vendido paquetes turísticos en todo el mundo para venir a ser parte del histórico festejo con los campeones de Qatar en las calles del Conurbano, seguido de la Navidad y el Año Nuevo en el mismo contexto de felicidad.

Muchos japoneses, alemanes o árabes messimaníacos hubieran pagado sumas en dólares por un departamentito en un barrio de Zona Sur para vivir la celebración desde adentro. Para tener la experiencia de brindar a las 12 de la noche en sincronía con Messi levantando la Copa del Mundo, como se hizo en una enorme cantidad de hogares argentinos (el sábado 24, la retrasmisión de TyC Sports de la final contra Francia marcó unos inéditos 18 puntos de rating)

Si bien no hubo ventas masivas de paquetes, se conocieron algunos casos de aventureros que quisieron venir a conocer la tierra de los campeones. Es el caso de la joven china Jiao, que vio todos los partidos de Argentina desde Qatar (ya había estado en los mundiales de Rusia y Brasil), y desde el desierto tomó un vuelo para vivir el festejo en la Argentina. Según mostró en su cuenta de Twitter (@Jiao0526), quedó maravillada con Buenos Aires, y ya recorre la Rosario de Leo, donde se saca fotos con los múltiples murales que hay con su imagen. ¡Bienvenida, Jiao!: este país es para todos los hombres y mujeres del mundo que quieran habitarlo.

Como escribió esta semana la politóloga María Esperanza Casullo, para los argentinos, el fútbol sigue siendo nuestra religión civil por excelencia: “Los rituales, mitos, imágenes y héroes compartidos son centrales para formar una ‘comunidad imaginada’ en la que personas de distintas clases, vidas e historias puedan reconocerse como participantes. El fútbol fue un componente clave en la formación de nuestra comunidad imaginada”.

En algunos momentos esporádicos, como este que nos toca vivir, la Argentina no es una comunidad imaginada, es directamente soñada.

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