“Su cola arde en el risco”, cantó esta semana el excelentísimo presidente de la Nación, Javier Gerardo Milei, frente a la emoción del público marplatense -siempre refinado en sus gustos- que había asistido al teatro a ver la obra de Fátima Florez. El auditorio de pie aplaudiendo, y las primeras filas tomando imágenes de la Diosa del teatro de revista y el gigachad del presidente argentino cantando a dúo “El Rock Gato”, fueron algunas de las imágenes que se conocieron del exclusivo evento en la mejor temporada turística de la que tenga memoria el hombre.
Basado en hechos reales
Por Nico Varela (@nicoevarela)
Algunos se atrevieron a criticarlo. Ensobrados, fracasados e inútiles lo acusaron de estar pelotudeando, cuando era obvio que Milei también, ese mismo día, había asistido a la marcha de la gratitud, la Derecha Fest, y además había asistido a un ensayo durante la tarde. Cosas que, por supuesto, los kukas no entienden ni entenderán porque creen que ser artista es vivir del Estado y no, se necesita de trabajo duro y comprometido como el que demostró que hace Javier antes de cada presentación.
Si, leyeron bien. Dije “La Derecha Fest”. ¿Y qué? Que lo lloren. Así como a principios de siglo en la Argentina los putos y tortas se dieron el inmenso lujo (pagado con la nuestra) de salir del clóset, hoy los jóvenes de derecha masculina, tradicional, de familia cristiana y sin hijos ni trabajo en el sector privado, pueden salir del clóset ideológico y disfrutar sus masculinidades fuertes en boliches exclusivos para gente de derecha, para gente bien. Y obvio que el presidente estuvo ahí, porque Javier no viene de la política, viene de la militancia digital genuina y no se olvida de sus origines. Siempre habrá entradas para que la militancia pueda comprar y así ver a figuras como el Javo, el Gordo Dan, o Sebastián Pareja.
Igual fue la marcha, la de la Gratitud, donde decenas de vecinos se colgaron de las vallas emocionados por ver de lejos la peluca del tipo que los sacó de la pobreza en tiempo récord en la historia del ser humano planetario. Hasta C5N tuvo que cerrar el orto cuando entrevistó a una señora que desesperada por verlo contó que lo seguía gracias a su hija, quien desde 2017 lo veía siempre por televisión. Militancia verdadera, real, de verdadero convencimiento basado en datos, y no de planes y bolsas de comida. Es más, la señora se encargó de aclararles en la cara que ella no era ensobrada, ni cobraba planes, apenas si cobraba la pensión mínima que le dejó su marido y una jubilación mínima de ama de casa. Contó que la pasa mal para llegar a fin de mes, y que la hija también por eso no la puede ayudar, pero que eso no tuerce su lealtad como la de personajes de la izquierda como Lali Esposito, que se preocupó mucho por los incendios en la Patagonia pero desparece de la faz de la tierra cuando en Irán se produce un golpe de Estado.
Pero si hablamos de gente de pocos valores y que sí pertenece a la casta, esta semana toca hablar de Chatarrín, el de los tubitos caros. Flor de donada se comió Paolo Rocca, el dueño de Techint, cuando el profe Sturzenegger lo atendió de parado con la licitación de caños para un gasoducto. Una licitación donde el reconocido empresaurio vividor de la teta del Estado se quiso pasar de piola y puso los tubitos un 60% más caro, dato no relato, y por eso perdió contra la competitiva y libertaria empresa de la India, de capitales estatales Chinos. Se les terminó eso de cazar en un zoológico y ahora lloran. Lloran porque aunque el señor Rocca tenga plata para vivir 50 vidas, el Javo lo va a fundir. Sus empresas no sirven, son basura. Por eso la Pato ya tiene lista la reforma penal que aunentará las multas y penas para quienes tomen la plata, en caso de que las decenas de miles de trabajadores que están en el medio quieran poner palos en la rueda en el camino de crecimiento para volver a la Argentina grande otra vez y ser Irlanda en 10 años, Alemania en 25, y el Boca de Bianchi y el River de Gallardo combinados en medio siglo. Lo cual muestra ser el proceso de mejoración de una población de personas humanas más importante que se haya visto desde la invención del fuego.
Estos son datos, no opiniones. Y cualquiera que quiera discutirlas puede atreverse a hacerlo cara a cara con el presidente, que no se va a cagar, y los va a poner en su lugar vía Twitter con la ayuda de páginas de muy clara procedencia y que no son manejadas por pibes de 25 años que comen galletitas con energizante sabor Mango Loco en la casa Rosada financiados con la nuestra. Basado el Javo, como siempre.

