A pesar de parecer perfecto, el matrimonio de Luisana Lopilato y Michael Bublé también tiene sus idas y vueltas, muchas de ellas ocasionadas por la forma de ser de ambos artistas. Esta semana, la actriz argentina confesó algunos pormenores de su convivencia a la revista Gente.
En este sentido, explicó que los motivos más recurrentes de sus discusiones y diferencias tienen que ver con la crianza de sus tres hijos: Noah, de 5 años, Elías, de 3 y Vida, de 1. Discutimos por asuntos culturales. Por lo general, en el momento de tomar decisiones de padres", contó a modo de anécdota Lopilato.
"A Mike lo saca de quicio ver a los chicos jugando a las 12 de la noche. Si me llaman y los escucha, me reclama: '¿Todavía están despiertos?'. Acá -por el tiempo en que están en Argentina- siempre encuentro una excusa: 'Bueno, es noche de familia' o 'Están de vacaciones'. En Canadá les pongo el piyama a las siete y media de la tarde, y a más tardar a las ocho, deben estar en la cama", relató sobre sus rutinas algo diferentes.
Las diferencias entre ambos provienen principalmente del ámbito cultural y la sociedad en la que se criaron ambos padres, siendo que los horarios y hábitos de Canadá difieren mucho de los que tenemos en Argentina. "Es la costumbre de cada país. Cuando él está en Buenos Aires y mis amigos me dicen 'voy a comer a tu casa, caigo tipo nueve, nueve y media', ¡le da un ataque! No entiende por qué tan tarde", añadió.
Finalmente, contó algo más íntimo sobre cómo resuelven las diferencias. De más chica, si me enojaba podía pasar dos o tres días sin hablarle ni atenderle el teléfono. Dormía al lado mío y yo era una heladera. Voy aflojando. Hoy me es más fácil superar cualquier bronca y ya no me voy a la cama enojada", aseguró.






