"Desde chica pensé en ser profesora de inglés y abogada. Con el tiempo fui dejando de lado el tema del profesorado. En el Polimodal tuve materias relacionadas con el Derecho. Al fallecer mi tía que era abogada y como éramos muy cercanas, quizás ella puede haber sido una primera inspiración.Terminé el colegio y en forma inmediata me anoté en el CBC, creo que nunca lo dudé", expresó la flamante abogada Sofía Saulen, en una suerte de recorrido por los inicios en la profesión.
Es de Monte Grande y obtuvo el mejor promedio en la UBA
Se trata de Sofía Saulen, quien con veinticinco años, se recibió de abogada sin saber hasta el día de su graduación que había logrado el mejor promedio en Derecho en la Universidad de Buenos Aires.
El pasado 4 de noviembre sería una fecha importante en su vida. Una fecha que significó más que cerrar tantos momentos de dedicación y estudio, de largos viajes para ir a la facultad y nervios ante cada parcial. Se trataba de la graduación y la jura. Es en ese mismo instante en que Sofía se entera que el suyo había sido el mejor promedio y que sería la abanderada en el acto.
Si bien siempre fue una buena alumna, este nuevo logro la llenó de satisfacción. "Al principio si prestaba atención al promedio pero con los años, fui preocupándome por tratar de dar las materias y no dejarlas. En la etapa final, me relajé pero creo que la notas siguieron siendo buenas porque creo estudiaba menos y me iba mejor. Quizás porque ya estaba siguiendo las materias relacionadas con la orientación que había elegido", relató.
En medio del relato, Sofía destacó la importancia de "desmitificar la idea en que la UBA es inaccesible. Siempre estudié en escuelas públicas y cuando llegué a la facultad pude comprobar que si te esforzás todo llega. Allí concurren personas de todas las provincias y países y lo cierto es la tanto los profesores como la calidad de enseñanza es de calidad".
Fueron seis años, incluido el CBC, de levantarse a las cinco de la mañana para emprender viaje desde Monte Grande a la facultad, las últimas semanas sin dormir, comer, estar angustiada por tener tan cerca el objetivo. Y siempre con el apoyo de su familia, finamente llegaría la alegría por tan importante distinción lograda por una joven que creyó en su propio trabajo.

