Esteban Echeverría | Luis Guillón | colectivero | canillita

Falleció un querido canillita de Luis Guillón que fue colectivero de la 501 por 35 años

Se trata de Roberto Amarfil, quien partió el último miércoles, a los 63 años, debido a un cáncer. Fue padre, abuelo, colectivero y canillita en Luis Guillón.

Roberto Amarfil, vecino y canillita de Luis Guillón, tenía 63 años cuando falleció el pasado miércoles 8 de diciembre en la Clínica Independencia de Munro por un cáncer que lo tenía a maltraer desde hace unos años. Fue colectivero de la línea 501 de Monte Grande durante 35 años y cuando se jubiló comenzó a atender un puesto de diarios y revistas en la esquina de Liniers y Juan Manuel de Rosas.

Roberto era mendocino y de padres sanjuaninos, que llegaron a Luis Guillón cuando él solo tenía 8 años. Comenzó a ser colectivero a los 22 años y se mantuvo siempre en la misma empresa: más de 35 años al servicio de la línea 501. “Yo salía de bailar a la mañana y lo acompañaba en su recorrido en el colectivo con unos mates e íbamos charlando”, recordó Natalia Amarfil, una de sus hijas, en diálogo con El Diario Sur. “Veía cómo era con sus pasajeros y me encantaba ver cómo lo conocían, su alegría y amabilidad con todo el mundo”, agregó.

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Roberto Amalfi, como colectivero de la línea 501, donde permaneció por 35 años.

Roberto Amalfi, como colectivero de la línea 501, donde permaneció por 35 años.

En el 2014, a sus 57 años, el ‘Cabezón’, como lo conocían sus amigos, se jubiló como colectivero pero no dejó de trabajar. Compró un puesto de diarios y revistas, en la esquina de Liniers y Juan Manuel de Rosas, en Luis Guillón, y se convirtió en un apasionado canillita y muy querido por los vecinos. “Laburó toda la pandemia, todo lo que pudo lo laburó”, remarcó Natalia.

Tal era su cariño con la gente de su barrio que, durante la pandemia, cuando sus amigos colectiveros que estaban en servicio paraban en la esquina de su puesto, él aprovechaba para subirse y repartirles una edición de El Diario Sur a todos los presentes, uno por uno. “Se ponía el barbijo, se limpiaba las manos y les daba a la gente de adentro del colectivo. Él quería que la gente tenga el diario”, contó Natalia.

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Tras jubilarse, Roberto fue canillita en un puesto en Luis Guillón.

Tras jubilarse, Roberto fue canillita en un puesto en Luis Guillón.

A Roberto le detectaron un tumor en uno de sus riñones en el 2019. En aquel año fue operado y lograron quitárselo. En 2020, durante la pandemia y ya con su trabajo de canillita, “no quería ir a controlarse al médico”, relató su hija. A mediados de julio de este año, comenzó a sentirse mal nuevamente y cuando le realizaron los estudios correspondientes, el cáncer ya estaba avanzado. “Si él hubiera ido a controlarse, quizás hoy sería otro el contexto. Pero creemos que todo pasa por algo”, analizó.

Finalmente, el querido canillita y colectivero de Luis Guillón falleció este miércoles 8 de diciembre, en el Día de la Virgen, tras haber estado internado en la Clínica Independencia en Munro. “Que haya sucedido en esa fecha es muy especial para nosotros, le da todo un sentido. Él era un fanático de la Virgen, nos llevó muchísimas veces a pasear a Luján porque era su lugar favorito por la Virgen”, resaltó Natalia.

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