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"Vivimos en un ambiente de mucha muerte y sufrimiento"

Adrián Núñez es jefe de Terapia Intensiva de la Clínica de Monte Grande. En diálogo en El Diario Sur, cuenta cómo se vive la pandemia desde adentro y las alarmantes cifras de ocupación de las camas de terapia intensiva.

¿Cómo se encuentra el sector de las camas de Unidad de Terapia Intensiva en estos momentos?

La tasa de ocupación actual de las camas es de un 100%. Hemos reorganizado áreas del sector de emergencia para poder sumar pacientes con ventilación mecánica. El giro cama (indicador para medir cada cuánto se renuevan las camas) que estamos teniendo es demasiado bajo, porque los pacientes que tienen neumonía generada por el coronavirus suelen requerir de internaciones muy prolongadas.

¿Con cuántas camas de terapia intensiva dispone la Clínica Monte Grande?

Nosotros tenemos 22 camas de terapia intensiva. A todas ellas las hemos tenido que utilizar para pacientes diagnosticados con neumonía causada por coronavirus. Todos esos 22 pacientes están bajo asistencia respiratoria. Por otra parte, también hemos tenido que sumar camas en el sector de emergencias, donde también utilizamos respiradores para poder sostener a este tipo de pacientes diagnosticados con neumonía por coronavirus. Estamos por encima de las 26 camas de cuidado crítico con requerimiento de asistencia ventilatoria mecánica. Además, tenemos más de 70 pacientes esperando en las salas que fueron diagnosticados con neumonía por coronavirus. Estamos ocupados por encima de 100% de nuestras capacidades.

¿Esos 70 pacientes están allí esperando que desocupen camas? ¿Creés que podemos llegar a “tener que elegir” entre quién vive y quién no, como pasó en Europa?

Están allí esperando, así es. Estamos trabajando sin margen: ingresamos pacientes a la medida que podemos dar a alguien de alta o se produzca un fallecimiento. A partir de esta situación es que generamos nuevas camas y vamos ingresando los pacientes allí, lo que nos sirve para no tener que tomar decisiones de limitar el esfuerzo o tener que hacer elecciones. Como comentaba al inicio, rediseñamos varias áreas para sumar respiración artificial, que de alguna manera nos genera un tiempo prudente que nos permite pasar a los pacientes cuando se libera alguna de las camas de terapia intensiva.

Esa es la respuesta que hemos podido diseñar para tener que evitar tomar decisiones del tipo “a quién le ponemos el respirador y a quién no”. Lo estamos haciendo ya sobre los límites del sistema. Dependerá de cómo siga esta escalada de casos en los próximos días y en los próximos meses para ver cómo vamos a poder manejarnos nosotros.

Mucho se habla de la falta de camas, pero ¿existen faltantes en el número de terapistas?

Sí, el cuello de botella hoy es el recurso humano. Independientemente de que puedas sumar dispositivos de ventilación mecánica, el que está detrás de esos dispositivos es el intensivista. Y la cantidad de intensivistas no se pueden multiplicar como multiplicamos los dispositivos de ventilación mecánica. La nuestra es una especialidad que hace tiempo que está en crisis, con cada vez menos recursos y cada vez menos gente que elije esta especialidad por lo demandante que puede ser a nivel persona: vivir de guardia, trabajar con pacientes críticos y demás. Esta pandemia reagudizó todos esos inconvenientes y dificultades que veníamos teniendo hace mucho tiempo. Así que el factor humano de esta pandemia es un tema central para el manejo de la crisis que estamos viviendo.

¿El ánimo de los médicos se vio afectado por la crisis sanitaria?

Ese gran cuello de botella de la falta de incentivitas nos encuentra en una situación de agotamiento. Vivimos en un ambiente de mucha muerte y sufrimiento que, sumado al cansancio, genera frustración y angustia. De todas maneras, estamos sosteniendo la atención a pesar de todas esas sensaciones. Nosotros vamos a estar acá para ayudar a la comunidad en este momento.

¿Cómo ves la evolución del coronavirus? ¿Puede aumentar aún más el número de casos?

El desarrollo de modelos para predecir la evolución de la enfermedad es un aspecto muy complejo para lo cual hay especialidades que probablemente lo desarrollen mejor que nosotros. Desde nuestra área, sí podemos saber que, ante cualquier factor, sea estacional u otros que disparen el aumento en el número de casos, nos vamos a quedar sin mayores respuestas, porque ya estamos al 100% de nuestra capacidad, por lo menos en la región metropolitana. En ese sentido, es preocupante.

¿Estamos a tiempo de encontrar alguna solución para revertir esta situación?

Debemos extremar medidas de distanciamiento social y uso de barbijos, continuar con la campaña de vacunación lo antes posible y reorganizar los servicios de salud para abocarlos al cuidado de los pacientes afectados por la pandemia. No existen otras posibilidades.

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