Una de las 2.200 personas que estuvieron en el rincón argentino de las tribunas del Maracaná durante la final de la Copa América es vecina de Esteban Echeverría. Ella se llama Noelia Arriola (29), quien creció en el barrio Las Flores de Canning, y el año pasado se mudó a Rio de Janeiro, Brasil. El destino hizo que, odisea de por medio, consiguiera un lugar en el estadio para ver a la Selección Argentina gritar campeón.
Es de Canning y vio a Argentina campeón: una odisea con final feliz
Noelia Arriola creció en Esteban Echeverría y en 2020 se mudó a Río de Janeiro. A último momento se animó y entró a la tribuna en la final de la Copa América.
El anuncio de Conmebol sobre la liberación de entradas para el cupo de público fue el viernes por la noche, pero Noelia, que es futbolera y siguió toda la Copa, se decidió por ir casi a último momento, el sábado a media mañana.
Así lo cuenta ella desde Brasil a El Diario Sur: "Salí corriendo a una clínica a hacerme el PCR y de ahí me tomé un colectivo hasta el Maracaná para hacer la fila. Llegué al mediodía y entramos a las 20, ocho horas de fila. Todo esto sin saber si iba a pasar, me la jugué".
El ingreso fue cansador y, por momentos, caótico. Hubo una fuerte presencia policial y militar en la zona para que la presencia del público no desbordara el evento. Después de esas ocho horas de espera Noelia entró al estadio, pero a último momento hubo un problema que no solo demoró su entrada: también se perdió el gol de Di María.
"Pasé el primer filtro, pero reboté en la segunda instancia donde te la credencial. Me dijeron que mi nombre no estaba en el sistema, que me tenía que ir. Tuve que esperar ahí a que venga la gente de la Conmebol a resolvernos el problema . Esto me pasó a mí ya otra persona. Por suerte de nos dieron una mano y se resolvió, pero comenzó el partido y miramos el gol de Di María desde el celular, en esta oficina donde hacen la credencial. Eran todos extranjeros y nosotros dos los únicos argentinos gritando el gol", contó.
A los pocos minutos consiguió entrar y mirar el resto del partido, una experiencia única para ella y para los 2.200 hinchas presentes. " Había un 10% de público pero valía por el estadio lleno, un despiole de gente gritando y alentando, fue algo único porque nunca había visto a la Selección en la tribuna", contó.
La vecina de Canning, que en Brasil ayuda con los servicios y misiones de una iglesia local, terminó sacando una enseñanza de la épica victoria argentina: "Yo admiro mucho a Messi, me gusta mucho. Es como ver a una leyenda. Me quedo con que él después de tanto intentarlo finalmente salió campeón".
“Mi conclusión es que Dios es maravilloso. Él cumple los sueños, y esto es algo que no me olvido más. Después de tanto encierro hacía falta perder el miedo de abrazar a otra persona ”, concluyó Noelia.



