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Correo desde Madrid: "Miren lo que hago, no lo que digo"

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y su pulseada con Donald Trump por la guerra de Irán, capta la atención del mundo.

Los españoles están excitados esta semana porque España apareció varias veces en los mensajes de Donald Trump luego del inicio de la guerra contra Irán. Y no fueron elogios. Desde amenazas con sanciones comerciales hasta calificarla como “país perdedor”, el presidente de los Estados Unidos sumó hostilidades con el gobierno del socialista Pedro Sánchez, que se declaró en contra de la guerra y negó a los americanos la utilización de dos bases que tienen en Andalucía.

A Sánchez, que es uno de los pocos presidentes de izquierda que quedan en Europa, le “garpa” políticamente subirse al ring de Trump, que es el gran cuco para el progresismo y la socialdemocracia a nivel mundial (y prácticamente para cualquiera que tenga dos dedos de frente).

Sánchez sostiene su gobierno sobre una coalición parlamentaria que pende de un hilo. Su intención de voto, de cara a una eventual reelección en 2027, está muy por debajo de la derecha del Partido Popular. Tiene a su esposa y a su hermano investigados por corrupción y a los dos últimos “número 2” de su partido presos.

Con ese panorama, el “no a la guerra” que pregona ahora es una tabla de salvación para continuar su fuga hacia adelante. Una encuesta que se publicaba este viernes señalaba que dos de cada tres españoles estaban en contra de que su país se involucrara en una guerra que, a todas luces, consideran ajena.

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Con un doloroso antecedente histórico: en 2003, tras el atentado en las Torres Gemelas, el entonces presidente José María Aznar, del Partido Popular, se embarcó a apoyar con tropas propias la guerra de Estados Unidos en Irak. Como represalia, Madrid vivió los atentados del 11 de marzo de 2004, cuando un grupo ligado a Al Qaeda detonó bombas en la estación de Atocha que mataron 191 personas y causaron otros cientos de heridos.

Sobre esa trama se monta el neo pacifismo de Sánchez, al que, sin embargo, se le empezaron a notar costuras. Primero, con la noticia de que su gobierno envía al buque insignia de la Armada Española hacia Chipre, pequeño país que pertenece a la Unión Europea y que fue bombardeado por Irán en esta escalada. Luego, porque se conoció que Estados Unidos sí utilizó las bases españolas para despegar algunos de sus aviones.

Para el gobierno socialista no hay contradicción. “Con la misma determinación que nos lleva a decir ‘no a la guerra en Irán’, tenemos la determinación de ser solidarios y ayudar a un Estado miembro de la Unión Europea que es víctima precisamente de ese conflicto”, sostuvo Sánchez.

A mí, que miro todo con ojos de argentinos, me hizo acordar a una frase que se le atribuye a Néstor Kirchner: “Miren lo que hago, no lo que digo”. El santacruceño la habría pronunciado siendo presidente, justamente en una gira por España, en el contexto de una reunión con empresarios e inversores. En criollo, les dijo: “Soy de izquierda y en mis discursos pataleo contra el capitalismo, pero lo que hago es pagarle al FMI y mantener el superávit fiscal”. A Sánchez lo veo haciendo lo mismo: pelea con Trump para la tribuna, pero con decisiones pragmáticas para sostener la posición de España dentro de la Unión Europea y la OTAN. ¿Le funcionará?

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