Marcelo Darío Riveros falleció el 23 de febrero de 2021, a sus 49 años. Vivía en El Jagüel, Esteban Echeverría, era profesor de biología y lo apasionaba la fotografía, en especial las imágenes en macro y de la naturaleza. Su pareja, Florencia Pravaz, decidió realizar una muestra con sus trabajos, que actualmente se encuentran expuestos en Centro Cultural El Telégrafo, ubicado en Monte Grande (Avenida Leandro N. Alem 275).
La historia de un fotógrafo de El Jagüel obsesionado con la naturaleza: exponen sus obras luego de su muerte
Las fotografías de Marcelo Darío Riveros pueden verse en Centro Cultural El Telégrafo, Monte Grande. Vivía en El Jagüel y era un apasionado por la naturaleza.
“En realidad, la muestra no es un homenaje a Marce, porque él iba a hacerla, yo le dije que iba a ayudarlo. Comenzó a seleccionar las fotos, pero no llegamos a terminarla juntos”, remarcó Florencia en diálogo con El Diario Sur y agregó: “Siento que lo pude despedir como a él le hubiese gustado. Muchos me dijeron que él estaba ahí presente, en esas fotos, en su hija y en la amistad que tengo con la gente”.
En la muestra pueden encontrarse distintas series de fotos que fueron tomadas por Marcelo. Una de ellas se llama “Mundo chilca” y fue tomada durante la pandemia en el patio de su casa. “Chilca de olor es una planta que creció allí, y que actualmente sigue estando. Yo siempre quise sacarla porque no podía ver más allá y la veía como un arbusto, hasta que vos me enseñaste a ver detrás de sus ojos, me dijiste que ahí pasaban muchas cosas que uno no puede ver así nomás”, relató Florencia en una carta que le escribió a Marcelo y es una presentación de la exposición.
“Aquí nos dejaste capturados una gran cantidad de momentos en papel, todo lo demás guárdalo en tu retina… como vos me decías”, sostuvo su pareja en la carta.
Otra de las series se llama “Mi amiga la mantis”, otro insecto que se encontraba en el patio de la casa de Marcelo y con el cual, según contó Florencia, él se encariñó mucho. Esas fotos también fueron tomadas durante la pandemia.
La tercera serie se titula “Los animalitos”. En esta oportunidad, Marcelo utilizó pequeños muñecos de una colección para sacarles fotos y lograr que parezcan realistas. Florencia remarcó que los compró ansiosamente y esperaba que fueran para Lis, su hija, con la esperanza de guardarlos para que, al crecer, él pudiera enseñarle sobre fotografía.
El resto de la muestra contiene fotos que Marcelo eligió e imprimió para tener en su casa. Todas son macrofotografías donde se muestran detalles de diferentes insectos.
Según contó su pareja, a Marcelo siempre le gustó mucho la naturaleza y viajar. En un principio, estudió para ser naturalista de campo. Durante ese tiempo aprendió mucho sobre fotografía y recorrió varios lugares de Argentina. Más adelante, decidió ser profesor de biología, carrera que estudió en el Instituto Superior de Formación Docente Nº35.
El fallecimiento de Marcelo se debió a un infarto mientras jugaba al pádel. “Él tenía diabetes, yo le insistía en que se midiera la glucosa antes de ir. Yo estaba embarazada de 7 meses y con reposo, así que ese día se fue apurado porque me hizo un pastel de papas”, contó su pareja.
“Hoy aprendí a ser como vos, mi maestro, gracias por haber estado en mi vida y hacerte inmortal en este momento, en cada cosa buena que nos has dejado. Gracias por enseñarme el significado de la palabra trascender”, concluye la carta de Florencia. La muestra se encontrará disponible en Centro Cultural El Telégrafo hasta el 19 de octubre.
El “Posdata, te amo” de Marcelo
Florencia, quien ahora tiene 38 años, y Marcelo se conocieron en 2012 en una mesa de examen. Ambos eran docentes, él de biología y ella de arte. “Me esperaba y me decía que me alcanzaba hasta mi casa, nos pusimos de novios rápido”, contó.
“Era una persona alegre y muy positiva, no se preocupaba por nada”, destacó Florencia sobre la personalidad de Marcelo. También contó que le gustaba mucho leer y ver películas, de las cuáles su favorita era “Posdata, te amo”, que se trata de una viuda que encuentra diferentes mensajes que su marido le dejó luego de morir, para ayudarla a seguir adelante: “Era muy romántico”.
Emocionada, Florencia comentó que, para ella, Marcelo es su “Posdata, te amo”: “Entre sus libros, encontré una carta que él me escribió y nunca se animó a darme. Habla de que es necesaria la ausencia para corroborar la existencia, y del amor que sentía por mí. También encontré que tenía una página marcada donde se contaba la historia de la flor de lis, él decidió ponerle así porque decía que éramos sus dos flores, pero en ese libro encontré es considerada como símbolo de Florencia”.
“Lis es hermosa, me hace acordar mucho a él. Sé que por la genética va a tener sus gestos”, sostuvo acerca de su hija, que tiene un año y medio.
Su razón para elegir la docencia
“Siempre decía que se metió en la docencia porque quería llevarle su mensaje a muchos chicos, buscaba que pudieran aprender sobre la ‘ciencia de la vida’”, explicó Florencia sobre la elección de su pareja de ser profesor de biología.
En una carta que escribió a sus alumnos, Marcelo contó sobre su pasado: repitió tercer año de secundaria y decidió dejar de estudiar. Tenía un tío que era policía y trabajaba en Constitución, por lo que decidió vender choripanes por esa zona durante la noche. “Vio cosas muy feas y mucha violencia, y a partir de eso volvió a estudiar, decidió ser docente y dejar su grano de arena”, contó su pareja.
"Había muchos chicos que se lo encontraban en la calle, lo saludaban y le contaban que siguieron la docencia, biología o fotografía por él, o que les había transmitido un gran amor por la naturaleza", resaltó Florencia y agregó: “Hay muchas cosas muy difíciles después de la muerte de una persona, pero él, como profe de biología, me enseño que la muerte es parte de la vida, y que la vida vale la pena”.

