Esteban Echeverría | Monte Grande | Dificultad visual | Colectiveros

La historia de una docente ciega de Monte Grande que destaca la ayuda de los colectiveros

Su nombre es Natalia Olazabal y tiene 47 años. Vive en Monte Grande y es ciega desde los 18 debido a un accidente. Toma el 501 y los colectiveros la esperan.

"Todos podemos necesitar ayuda en algún momento, ellos tienen una gran solidaridad y empatía", sostuvo Natalia Olazabal. Natalia vive en Monte Grande, tiene 47 años y es ciega. En diálogo con El Diario Sur, la vecina destacó la ayuda que le brindan los colectiveros de la línea 501, quienes muchas veces le acercan el vehículo al cordón para que descienda sin dificultades, e incluso en algunas oportunidades la acompañan para cruzar la calle. Con esos pequeños gestos constantes, le ayudan a resolver el trajín de su vida diaria.

Natalia toma todos los días el colectivo 501: Los gestos de los colectiveros con una vecina ciega

Natalia vive en el Barrio Federal y es docente en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Tiene que tomar el colectivo ineludiblemente para ir a trabajar, y suele tener inconvenientes para acceder o descender de las unidades. "Los colectiveros tienen la consideración de dejarme en los lugares más seguros, y se bajan para ayudarme a cruzar porque sobre Malvinas siempre hay un tránsito importante", explicó y agregó que otras veces la ven llegar y la esperan para que pueda subir.

Acerca de la repercusión que tienen estas acciones solidarias de los choferes, Natalia señaló que causan un buen impacto en los demás pasajeros, quienes muchas veces también se ofrecen a ayudarla: "Quiero agradecer a todas las personas que ayudan a quienes somos ciegos, porque hay muchos de nosotros que tal vez tenemos autonomía, pero otros necesitan de la solidaridad de la gente".

La vecina remarcó que toma el colectivo todos los días, tanto para ir a trabajar como para ir al Centro de Monte Grande. Sobre su ceguera, contó que tuvo lugar a partir de sus 18 años como consecuencia de un accidente automovilístico.

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Natalia tiene 47 años, es ciega y vive en el Barrio Federal, Monte Grande. 

Natalia tiene 47 años, es ciega y vive en el Barrio Federal, Monte Grande.

La docencia y los obstáculos de la rutina

Natalia es docente en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) desde hace 11 años. "Lo hago sin limitaciones porque me gusta mucho y los alumnos me reciben muy bien. Cuando tomo examen lo hago de forma oral, o les pido que lo envíen por correo electrónico", comentó.

“No es normal para los alumnos, es una sorpresa encontrarse con un docente ciego”, sostuvo Natalia y explicó que, a medida que pasa el tiempo, los estudiantes comprenden diferentes cuestiones a raíz de esta situación: “Entienden que uno no tiene que valorar solo lo que la vista ve, porque hay muchas formas de mirar. Muchas veces los que tienen visión real, la terminan perdiendo porque se quedan en lo estético, en la apariencia, y no pueden ver más allá de eso”.

Natalia comentó que lleva adelante la materia "Introducción a la problemática del menor y la familia", y que en ese marco trabaja la temática de discapacidad y salud mental con sus alumnos.

“Te ven llegar sola, moverte, caminar por el aula, ir a sala de profesores, entonces cambia mucho la forma en la que ellos consideran la discapacidad”, remarcó. Sobre cómo desarrolla su trabajo, explicó que suele romper el hielo con chistes. “A veces les digo que levanten la mano para contar cuántos son y lo hacen, se olvidan de que soy ciega”, comentó entre risas.

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Toma el colectivo todos los días para ir a trabajar o al centro de Monte Grande.

Toma el colectivo todos los días para ir a trabajar o al centro de Monte Grande.

En cuanto a la modalidad de evaluación, explicó que se maneja con exámenes orales . En algunas oportunidades los toma acompañada del resto del equipo docente.

Al ser consultada sobre su rutina diaria, Natalia respondió: “Hago lo que hace cualquier persona común, me levanto, desayuno, acomodo mi casa, limpio, paso el trapo, tiendo la cama y me preparo para trabajar”.

“No es simple, todos los días tenés que posicionarte en tratar de seguir adelante, ser feliz. Pero todos los días se trata de superar obstáculos para nosotros, con los prejuicios, los estereotipos, la accesibilidad, de trabajo, familiares”, sostuvo y agregó que se trata de “una lucha constante”.

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