"No tiene nada de bueno faltar a clases", sostuvo Florencia González, quien vive en Monte Grande, tiene 18 años y está transitando sus últimos días de la educación secundaria. En todo su recorrido, no registra una sola inasistencia. Esa proeza ya había sido alcanzada por su hermana mayor, Agustina, quien, con 23 años, también mantiene el record en la universidad. Las hermanas González son también "Las Sarmiento": aseguran haber tenido asistencia perfecta en jardín, primaria y secundaria.
La historia de dos hermanas de Monte Grande que terminaron el colegio sin haber faltado un solo día
Florencia tiene 18 años y está por egresar de la secundaria, a la cual no faltó ni un solo día. Agustina tiene 23 y estudia en la UADE. Viven en Monte Grande.
Florencia nunca vivió como un padecimiento el hecho de ir al colegio. "No entiendo por qué mis compañeros se quejan al ir, yo la paso bien, más en últimos días de sexto año", sostuvo. Sin embargo, aclaró que hubo momentos en los que tuvo que hacer un esfuerzo: "Algunas veces me costó salir de la cama y pospuse la alarma varias veces, pero conté hasta tres y me levanté. Es fácil".
Florencia nunca cambió de postura, a pesar de que en varias oportunidades sus compañeros decidieron ponerse de acuerdo y "pegar un faltazo general", es decir, ausentarse todos juntos: "Yo decía que no, porque es una responsabilidad. Aparte si no vas, te atrasás con las materias y a fin de año colapsás". También aclaró que fue a la escuela incluso en días de paro docente.
"Tampoco soy de enfermarme, así que nunca falté por eso. Ningún día me pasó de despertarme y estar tan enferma como para decidir no ir al colegio", remarcó y agregó que cree que su iniciativa es "un ejemplo para los chicos que no tienen ganas de ir". Sobre sus calificaciones, comentó que cierra la secundaria con un promedio de ocho y que se encuentra haciendo los trabajos de esta última semana de clases.
El pasado miércoles 30 de noviembre Florencia cumplió 18 años y fue al colegio. "Después de esto voy a repartir mi curriculum para conseguir un trabajo y poder pagarme la universidad con mi propio sueldo". Tiene pensado estudiar Turismo.
Agustina, la hermana mayor que marcó el camino
Agustina, por su parte, tras lograr cursar jardín, primaria y secundaria sin ninguna falta, recibió una beca para estudiar Marketing y Comercio Internacional en la UADE. "No tengo recuerdo de haber faltado por enfermedad, mucho menos por tener ganas de faltar, o sea, jamás se me cruzó por la cabeza, ni siquiera cuándo uno dice 'estoy cansado'", expresó en una entrevista reciente. Y sumó: “Todo empieza desde casa y después uno va incorporando el hábito, después te queda. Yo me levanto a lavarme los dientes y sé que tengo que ir a trabajar. A ver: hasta los fines de semana me levanto temprano."
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Por su parte, Daniela Ribotes, de 45 años, se refirió a la educación que les brindó a sus hijos. "Florencia esta orgullosa de su hermana, la toma ejemplo. Mis hijos han aprendido que ir al colegio es un hábito, es como lavarse los dientes. A veces siento que voy en contra del sistema, pero quiero inculcarles que se puede. Creo que lo que más hace falta es el acompañamiento de los padres".
Además, Daniela contó que tiene otro hijo llamado Matías, de 17 años. "Sufre ADD (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y por eso a veces lo retiramos más temprano para ir a los médicos, pero solo falta por esa razón", remarcó.




