Víctor Messinger es un vecino de Luis Guillón que combina su pasión por las bicicletas con las aventuras para realizar travesías de grandes trayectos. En los últimos cinco años, ya recorrió más de 3.500 kilómetros en su bicicleta, en destinos como Chascomús, Rosario, Colonia -Uruguay- y Villa Epecuén. Puede estar viajando durante días en bicicleta y, si hace falta, acampa a un costado de la ruta. “Me gusta andar en bici y conocer el país. Hoy el que tiene un peso prefiere irse afuera sin todavía haber conocido ni una quinta parte de su país”, sostiene.
El aventurero vecino de Luis Guillón que ya recorrió más de 3.500 km en su bicicleta: sus travesías en la ruta
Víctor Messinger tiene 48 años y desde 2017 se aventura en travesías de larga distancias, recorriendo el país en su bicicleta.
Víctor vivió toda su vida en Avellaneda, pero desde que comenzó la pandemia -allá por el 2020- se mudó a Luis Guillón para estar cerca de su única hija. A sus 48 años, disfruta de su pasión que redescubrió hace un tiempo atrás. “Estas locuras empezaron en 2017, un amigo con quien solíamos salir a andar en bicicleta me lo propuso y no lo dudé. Desde ahí comenzó otra nueva pasión que es hacer travesías”, cuenta Víctor Messinger ante El Diario Sur.
En diciembre del año 2015, el vecino de Luis Guillón logró comprarse su bicicleta después de mucho tiempo de desearlo y trabajar por ello. “Soy una persona humilde pero con un corazón grande”, se describe. Pero su historia con las aventuras comenzó en el 2017, cuando aún era un vendedor de pólizas en una productora de seguros. “Mi compañero con quien salíamos a andar me dijo un día ‘¿y si hacemos una locura? ¿Nos vamos a Colonia, Uruguay? Estamos los dos solteros, tenemos tiempo para planearlo bien’ me dijo, y me convenció”, explica.
La propuesta llegó en octubre del 2017 y la aventura comenzó en diciembre. “Me tomé las dos semanas de vacaciones que tenía y nos lanzamos”, añade. “Cargué 27kg en la alforja, la senté en el portaequipaje y me fui pedaleando hasta Retiro donde nos encontramos con mi amigo, que fue desde Ciudadela, y de ahí hasta Tigre donde cruzamos el río en una lancha”, relata. En aquel primer tramo desde Luis Guillón hasta Tigre recorrió cerca de 50 kilómetros en dos horas y media.
A las 14:00 horas llegó a Uruguay, a “un pueblito pequeño con muy pocos habitantes”. Pedalearon alrededor de cuatro horas y 40km, hasta que cayó la noche y hubo que parar. “Sacamos nuestras cosas y armamos la carpa en el medio del campo, a un costado de la ruta. No había luz, ni nada. Pasaba un auto cada dos horas”, cuenta. “Con una cuchilla estilo Rambo salimos a buscar leña para armar el fuego y nos hicimos un asadito”, indica.
“Fue una noche muy difícil porque pasamos mucho frío, realmente la pasamos feo. Por eso nos levantamos a las 5:00 de la mañana y seguimos pedaleando durante todo el día, no queríamos que nos agarre otra vez la noche. Estuvimos arriba de la bicicleta hasta las 8:00 de la noche cuando llegamos a Colonia, paramos para hacer alguna necesidad y si queríamos comer era mientras se pedaleaba”, explica.
Al llegar, los amigos aventureros se hospedaron en una cabaña durante dos días y emprendieron el camino de regreso, exactamente igual al de la ida. “En total duró una semana exacta el viaje, fue una experiencia hermosa. Después de ahí me animé a hacer de todo. Fueron cerca de 670 kilómetros en total. No conocía este tipo de aventuras pero ahora soy un fanático de las salidas largas, extremas. Mi hija me trata de loco pero a mí me gusta, te despeja la mente y conoces lugares hermosos”, sostiene.
A partir de ahí, comenzaron una serie de aventuras y travesías que incluyeron cinco idas y vueltas a Chascomús, muchos viajes a Luján y destinos de largas distancias como Rosario. Sin embargo, en el año 2020 con la cuarentena debido a la pandemia y el haberse quedado sin trabajo, a las largas pedaleadas tuvo que ponerles un freno. “Mi hija vivía en Luis Guillón así que aproveché la ocasión para mudarme y poder estar más cerca de ella”, expresa. “Desde entonces que estoy haciendo changas para poder mantenerme, a esta edad es difícil reinsertarse en el mercado laboral”, remarca.
La última travesía de Víctor Messinger fue en junio de 2022, cuando visitó Villa Epecuén, a más de 500 kilómetros, un pequeño pueblo que quedó en ruinas tras una gran inundación en 1985. Epecuén aún resiste con Pablo Novak -de 92 años-, el único vecino del pueblo. “Dos días y medio llevó el viaje, tuvimos que hacer una noche en campo con carpa. El viaje fue una odisea, a mi amigo se le rompió la bicicleta y ni atándola con alambres podíamos. Tuvimos que atar su bicicleta en una soga y seguir como si fuera un remolque. Realmente la padecimos”, asegura. Respecto del pueblo, cuenta que apenas estuvieron unas horas para conocer “lo que quedó” e intercambiar unas palabras con Pablo Novak. “Quedé muy maravillado y contento, pero un poco triste por la historia del pueblo”, reflexiona.

