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Colectiveros por treinta años en la 501 de Monte Grande: la historia de Néstor y Gustavo 

En el Día del Colectivero los choferes de Empresa Monte Grande recorrieron un poco de sus treinta años de historia en el "bondi".

Hace treinta años son choferes en la Empresa Monte Grande, que nuclea las líneas 501, 394 y 245 y en el Día del Colectivero, Néstor Rodríguez y Gustavo Alzarán recordaron sus comienzos, las dificultades del trabajo y expresaron sus deseos para el futuro.

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Néstor Rodríguez tiene 51 años y es chofer desde los 21. “Mi papá fue colectivero, venimos de familia de choferes”, contó el conductor del Ramal 13 de la línea 501 de Esteban Echeverría, que va desde la Universidad Nacional de Lomas de Zamora hasta el cementerio municipal de Monte Grande.

Tras tantos años como chofer, Néstor aseguró que el gusto por manejar es una ventaja a la hora de elegir esta profesión. “Es un plus porque el trabajo es duro, es estresante”. Al respecto, afirmó que es difícil mantenerse en la profesión, porque demanda atención permanente. “Las ocho horas que estás arriba tenés que estar concentrado de todo lo que pasa, afuera y arriba del colectivo”, precisó. En este sentido, aconsejó que aquellos jóvenes que estén pensando en subirse al “bondi” para iniciar una carrera como colectiveros sean conscientes de eso. A su vez, explicó que su trato con los pasajeros no suele ser tan cercano porque trata de enfocarse plenamente a su tarea.

Néstor recordó que cuando comenzó a trabajar, todos los colectivos pertenecían a la línea 501 y que, cuando en 1994 Ezeiza se separó de Esteban Echeverría, la línea se dividió, una pasó a ser la 394 y la que va a Barrio Lindo de Almirante Brown es la 245. “Antes se recorría todo, ahora cada quién tiene su recorrido específico. Uno aprende los tiempos, puede calcular cuánto se tarda entre sección y sección. Así es más sencillo”, agregó.

Al mismo tiempo, afirmó que actualmente hay mayores facilidades para trabajar como colectivero, como la tarjeta SUBE, la modernización de los vehículos y el asfaltado de las calles. Por otro lado, observó que la población se acrecentó considerablemente en el último tiempo, lo que afectó al tránsito y criticó el hecho de que las barreras de las vías del tren sean automáticas: “Se traban y te demoran. Hay que explicarles a los pasajeros que uno está demorado por este tipo de situaciones que nos exceden”, planteó.

Por último, Néstor quiso saludar a sus compañeros por el Día del Colectivero, a los de siempre y a los más nuevos.

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Néstor es chofer de la Empresa Monte Grande hace 30 años, como lo fue su padre.

Néstor es chofer de la Empresa Monte Grande hace 30 años, como lo fue su padre.

Preparando futuros choferes

Gustavo Alzarán tiene 51 años y trabaja hace treinta años en la línea 394 Aeropuerto, que pertenece a la empresa 501 de Monte Grande. “Yo tuve la suerte de entrar en un momento de la empresa en que había mucha gente grande y aprendés diferente. Siempre había uno que te abrazaba y te decía ´mirá es por acá´”, contó el chofer. Y agregó: “Hoy yo estoy ocupando ese lugar, hoy yo trato de explicarles.

Sobre sus enseñanzas, Gustavo advirtió que el trabajo “es bastante ingrato”: “Por ahí evitás 10 accidentes por día, pero tenés un accidente y sos el peor de todos”, lamentó. Además, señaló que el trabajo de colectivero es lindo, pero es muy sacrificado: “No tenés sábados, domingos, cumpleaños. Estás trabajando para un servicio público y tenés que estar siempre”.

En este momento, Gustavo está de licencia por un accidente que tuvo con su moto. Estando en su casa ya comenzó a imaginar cómo será su jubilación, para la que le faltan cuatro años. “Estoy esperando jubilarme. No sé si voy a extrañar o no, hay muchos compañeros que después extrañan la rutina. Pero estuve muchos años como colectivero y ahora quisiera disfrutar de mi señora, hacer viajes de jubilados, disfrutar a mis hijas”, contó.

A pesar del cansancio de tantos años de trabajo, Gustavo aseguró que siempre se sentirá parte de la empresa y recordó a Osvaldo Canegallo, fundador de la Empresa Monte Grande. “Era un adelantado para la época. Tenía una cabeza... y a la hora de hacer las cuentas parecía un almacenero, anotaba todo en un papelito. Un gran hombre”, aseguró.

A su vez, destacó que actualmente, al frente de Empresa Monte Grande estén los hijos de quienes en su momento fueron jefes o choferes: “Empezaron como pica boletos y hoy llegaron donde están porque están preparados. Pero ellos se manejan como se manejó siempre la empresa y si se tienen que tirar abajo del colectivo para arreglarlo se tiran”, afirmó.

Además, celebró la comunidad que se construyó entre todos los choferes de la Empresa. “Una vez por mes, por lo menos, nos juntamos a comer, a jugar a la pelota. Hay muchas historias de esos encuentros”, relató con una sonrisa.

Aprovechando el Día del colectivero, Gustavo quiso homenajear a uno de sus referentes, un compañero que falleció en mayo del año pasado por COVID-19: “Me marcó mucho, estuvimos juntos muchos años. Hoy tenemos la suerte de que trabaje el hijo, pero no quería dejar pasar sin desearle un feliz día a Jorge Lefiñanco”, expresó entre lágrimas.

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