Fue hace 9 años cuando Alejandra Da Cruz, vecina de Monte Grande, sintió curiosidad por el mundo de los mosaicos. En aquel entonces no se imaginaba que a sus 52 años iba a tener su propio taller y a lograr hacer grandes obras a partir de vajillas y platos rotos.
Los impactantes mosaicos que hace una vecina de Monte Grande con platos rotos
Su nombre es Alejandra Da Cruz, tiene 52 años y trabaja con mosaicos desde hace 9. "Aprendí que se puede reciclar y paso muchas horas en el taller", contó.
"Aprendí que reciclando se pueden hacer cosas hermosas", expresó en diálogo con El Diario Sur Alejandra. Ella comenzó a aprender sobre este arte en talleres libres, pero después se decidió por cursar el profesorado de Arte en Mosaico en el Conservatorio Grassi. Actualmente ya tiene su título y brinda clases en su propio taller, ubicado en la calle Terrarosa 684.
"El taller pude armarlo junto a mi familia después de años de sacrificio", comentó la artista, quien está casada hace casi 30 años, tiene dos hijos de 28 y 24. Y agregó: "En este espacio puedo pasar muchísimas horas creando sin darme cuenta, es una terapia que amo y recomiendo".
Sobre el trabajo con mosaicos, la vecina explicó: "Es un material divertido, versátil y que permite que constantemente aparezcan ideas nuevas con sus obstáculos y desafíos. Permite crear una obra única que te represente".
"Hay muchas técnicas", remarcó Alejandra. Y continuó: "Se puede trabajar con azulejos, espejos, metales y un montón de cosas más. Mientras no sea plástico, todo está permitido, pero yo descubrí que con vajillas y platos rotos se pueden hacer cosas magníficas, además de reciclar".
Además de dar clases, la artista también hace juegos de mesa y sillas de hierro trabajados en venecitas. "Suelo hacerlos a pedido para que se pueda elegir el diseño y los colores", aclaró. Aquellos que quieran contactarse con Alejandra o conocer más sobre sus trabajos, pueden hacerlo a través del Instagram @ale.cruz.mosaicos.
Las obras de Alejandra
"Tengo dos cuadros que yo adoro, que son dos nenas, una nena afgana y una india. Son como mis hijas. En ambas me enamoraron las miradas de inocencia y dulzura, con ese toque de tristeza y resignación que tienen, como sabiendo el futuro que les depara por haber nacido en culturas donde las mujeres aparecen de derecho y reconocimiento", explicó Alejandra sobre dos de sus obras.
Por otro lado, otro de sus cuadros que destaca es uno que hizo de Marilyn Monroe: "Me lo pidió una fanática. Marilyn es una diva y tiene todo lo que está bien en cuanto a belleza y personalidad. Disfruté mucho hacerlo". "También hice un mandala gigante para mi casa", comentó la artista de Monte Grande.
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