La Academia de Piano de Monte Grande fue reconocida de la mano de dos jóvenes que brillaron en el concurso diseñado por el Conservatorio Superior de Música Astor PIazzolla, donde recibieron distinciones que les permitieron subir al escenario en varias ocasiones en las últimas semanas. Se trata de Azul Céspedes, de Canning, y Magalí López, de El Jagüel, que disfrutaron el momento con apenas 20 años y visualizan una extensa carrera con el instrumento que más les apasiona.
Jóvenes de la Academia de Piano de Monte Grande brillaron en conciertos en Capital Federal
Magalí López y Azul Céspedes, de la Academia de Piano de Monte Grande, fueron reconocidas por el Conservatorio Astor PIazzolla y realizaron grandes conciertos.
De visita en los estudios del stream de El Diario Sur, valoraron la oportunidad y recalcaron la importancia de esta chance donde se presentaron ante un jurado y luego sorprendieron frente al público en tres ocasiones. Allí interpretaron un repertorio estelar que no se van a olvidar más.
Quien puntualizó en lo que significó este itinerario en Capital Federal fue Pablo Ragone, director del establecimiento ubicado en Cardeza 25, en pleno centro de la localidad. "La verdad que fue todo muy rápido, en tan poco tiempo", afirmó. La referencia es porque ambas iniciaron su travesía en la música a fines de 2022, y fue tal el crecimiento que fueron llamadas al conservatorio en territorio porteño en menos de dos años.
"Yo siempre trato de transmitir la experiencia que tuve y los sufrimientos, por así decirlo, que uno tiene en general. En el caso mío, no vengo de familia de músicos, entonces cuando uno no sabe, tiene que aprender cómo estudiar, qué libros elegir, y una de las formas de aprender es prueba y error. Pasé años que no iba bien, años que se repetían, años que había que rehacerlos, y yo lo que traté con ellas fue transmitir esa experiencia, ahorrarles ese sufrimiento, y ordenarlas. Entonces todos estos años fueron años de crecimiento, no tuvimos que volver para atrás, no tuvimos que rehacer libros o rever metodologías de estudio, ya tuvieron desde los primeros días conciertos", afirmó el profesor.
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Un nivel superlativo con el piano
Y puso el foco en que ese nivel superlativo que mostraron de entrada las llevó al conservatorio antes de tiempo. "Las dos chicas venían demostrando una disciplina en el estudio y un crecimiento bastante notable mes a mes. Ya tenían 18, 19 años y no quería retenerlas, entonces directamente hablé con la profesora Laura De Luca del conservatorio Astor Piazzolla y llegaron", sentenció. Y sumó, para destacar los argumentos musicales que exponen: "Ambas son muy organizadas. Esta es una carrera que requiere mucha organización, mucha constancia, el talento es necesario pero hasta cierto punto, con el talento no vas a hacer todo, yo creo que el 90-95 por ciento va a ser esfuerzo y sacrificio y después en ese 5 que queda que va a ver el talento. Son disciplinadas y aparte las manos les responden".
Tanto Magalí como Azul viven la oportunidad como algo único pero también entienden que hay detrás toda una compleja trama de dedicación. "Yo me quedo como una hora haciendo técnica y me pasa el tiempo volando, termino haciendo un poco más", afirmó la primera. Su compañera, en tanto, coincidió: "La práctica a mi no me cansa, es como que te das cuenta todo lo que te falta, o todas las cosas que todavía no te salen, y a mí me motiva más y no puedo parar. A veces me tengo que calmar porque es como que me paso el tiempo de estudio que tengo que hacer".
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Y puso el foco en cómo se vivió el concurso que las llevó a los conciertos en territorio porteño: "Fue un momento de nervios, pero se lleva. Aparte ya veníamos teniendo conciertos para foguear las obras, tuvimos varios antes de práctica, entonces ya te acostumbrás a tener público. No un jurado, en este caso es una excepción. Tratás de olvidarte de eso y estás enfocado en lo que tenés que hacer, empezás, terminás y ya está". Azul, por su parte, afirmó: "Yo estaba nerviosa porque no tenía en cuenta que era con público. Ahí recién caí pero me senté y ya se me pasó".
Quieren ser profesionales
Ambas sueñan con ser pianistas profesionales, y saben que tienen un amplio itinerario por realizar, pero están convencidas de lo que hacen. La propia Magalí lo recalca así: "Hace unos días tuvimos el examen, y me sentí muy muy confiada, y a mí siempre me venían diciendo algunos profesores como que tenía algo, que iba muy bien, y yo no creía. Tampoco me lo quiero creer, porque hay una vara más alta que tenés que seguir, pero está bueno reconocerse. Siempre tenés que ir por más y me motiva un montón". Azul, por su parte, recuerda aquellas personas que le marcaron el camino valorando su desempeño, pero va paso a paso: "Siempre me decían 'vos tocás re lindo, tenés un sonido lindo en el piano, te presentás muy segura, muy confiada', pero yo en mi cabeza es como que no, no me la creo. Todavía hoy no. Y cuando gané la mención y cuando aprobé el examen, recién ahí me entró el conocimiento de creer que puede ser, que soy buena haciendo esto".
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Ambas, por lo pronto, quieren ir por más. Saben que resta un largo camino, pero los primeros pasos los van dando firmes y ante la consulta de si ellas se ven a nivel profesional en algún momento, el deseo las gana y contestan al unísono, casi como siguiendo una partitura: "Sí, por supuesto".

