Nació en Capital Federal el 03 de junio de 1928 y se radicóen Monte Grande en 1950. Zaida era una persona de una cultura muy elevada, unapersona de estilo muy europeo. Toda su familia era de Luxemburgo. Su mamá y sustías eran de ese país, mientras que su padre era brasilero. Ellos vivían en elbarrio de Flores. Desde los seis años, Zaida recibía clases de dibujo y pinturaen su domicilio particular. Luego ingresó en la escuela Nacional de Bellas ArtesErnesto de la Carcova, una institución educativa a la que solo ingresaban las personasque tenían talento.
Sus papás fallecieron cuando ella tenía dieciséis años y sustíos fueron quienes la cuidaron desde ese momento. Con la muerte de su mamá semuda a Monte Grande con sus tíos a la quinta ubicada en la calle Lavalle al800.
Estudió y se recibió de profesora superior de Dibujo yPintura. En 1956 comienza su carrera de docente escolar. Siempre dio clases encolegios secundarios. Estuvo en el Instituto Esteban Echeverría, en el InstitutoModelo, en el Colegio Saavedra/Muñiz, en el San Marcos y en la escuela de artede nuestro distrito, además de ser directora de la escuela N° 2 de Ezeiza. Sejubiló en 1981.
Era una mujer muy introvertida y reservada, al punto que enciertas ocasiones, sus propios alumnos y allegados no sabían con certeza cuáleseran sus pensamientos. Nunca se casó ni tuvo hijos, aunque sí tuvo una vidaromántica pero siempre en la más absoluta reserva.
"Le encantaba contar anécdotas. No quería que sus alumnosfaltásemos a clases. A veces se nos dificultaba asistir y cuando estaba toda laclase completa, solía decir que estaba muy feliz porque tenía asistenciaperfecta. Le gustaba enseñar de alma. No se guardó nunca un secreto sobre lapintura, el dibujo, la pintura o la perspectiva. Tenía una paleta excelente, elaborabacolores impensados, expresó Mirta Salao, una de sus alumnas.
Amante de los animales, especialmente de los perros, gatos ylos caballos, a quienes consideraba su familia. Precisamente fue un caballo quienrecaló en lo más profundo de su ser. "Luxen, un pura sangre que había compradocon el dinero que le había enviado su familia desde Luxemburgo. Zaida decía queal caballo solo le faltaba hablar, dado que se entendían a la perfección. Fuesocia del club Hípico y como amazona ganó importantes trofeos, además de sersocia vitalicia del lugar. Ese caballo la marcó porque en un momento dado elveterinario que atendía a sus animales estabade vacaciones, notó que a su caballo había que darle una determinada vacuna yque se iba a pasar la fecha. Lo lleva a otro veterinario, se equivoca en la aplicaciónde la vacuna y, al otro día, cuandollega lo encuentra que se muerto. Esto le afectó tanto que no podía dar clases,cada vez que encaraba una clase se acordaba de su caballo y se ponía a llorar.
"Sufría afecciones pulmonares por haber fumado toda la vida,algo que le encantaba hacer. Tuvo un cáncer de garganta y a pesar de que el médicoque le realizaba rayos le advirtió que no la iba a atender más si seguía fumando,ella continuó con el hábito. A pesar de que no le gustaba la comida, amaba loschocolates, recordó su alumna.
Hizo muchas exposiciones de sus obras. Su predilección fuepintar figuras humanas. Hasta el final de sus días dio clases a muchas camadasde alumnos en su casa de Lavalle al 800. La pintura de Esteban Echeverría quepermanece en el edificio municipal, la donó Zaida a la comunidad echeverrianapor el 97° aniversario del partido.






