Nació en Capital Federal el 03 de junio de 1928 y se radicó en Monte Grande en 1950. Zaida era una persona de una cultura muy elevada, una persona de estilo muy europeo. Toda su familia era de Luxemburgo. Su mamá y sus tías eran de ese país, mientras que su padre era brasilero. Ellos vivían en el barrio de Flores. Desde los seis años, Zaida recibía clases de dibujo y pintura en su domicilio particular. Luego ingresó en la escuela Nacional de Bellas Artes Ernesto de la Carcova, una institución educativa a la que solo ingresaban las personas que tenían talento.
A los 88 años falleció en Monte Grande la profesora Zaida Souza
Estudió y se recibió de profesora superior de Dibujo y Pintura. En 1956 comienza su carrera de docente escolar. La pintura de Esteban Echeverría que permanece en el edificio municipal, la donó Zaida a la comunidad echeverriana por el 97º aniversario del partido.
Sus papás fallecieron cuando ella tenía dieciséis años y sus tíos fueron quienes la cuidaron desde ese momento. Con la muerte de su mamá se muda a Monte Grande con sus tíos a la quinta ubicada en la calle Lavalle al 800.
Estudió y se recibió de profesora superior de Dibujo y Pintura. En 1956 comienza su carrera de docente escolar. Siempre dio clases en colegios secundarios. Estuvo en el Instituto Esteban Echeverría, en el Instituto Modelo, en el Colegio Saavedra/Muñiz, en el San Marcos y en la escuela de arte de nuestro distrito, además de ser directora de la escuela Nº 2 de Ezeiza. Se jubiló en 1981.
Era una mujer muy introvertida y reservada, al punto que en ciertas ocasiones, sus propios alumnos y allegados no sabían con certeza cuáles eran sus pensamientos. Nunca se casó ni tuvo hijos, aunque sí tuvo una vida romántica pero siempre en la más absoluta reserva.
"Le encantaba contar anécdotas. No quería que sus alumnos faltásemos a clases. A veces se nos dificultaba asistir y cuando estaba toda la clase completa, solía decir que estaba muy feliz porque tenía asistencia perfecta. Le gustaba enseñar de alma. No se guardó nunca un secreto sobre la pintura, el dibujo, la pintura o la perspectiva. Tenía una paleta excelente, elaboraba colores impensados, expresó Mirta Salao, una de sus alumnas.
Amante de los animales, especialmente de los perros, gatos y los caballos, a quienes consideraba su familia. Precisamente fue un caballo quien recaló en lo más profundo de su ser. "Luxen, un pura sangre que había comprado con el dinero que le había enviado su familia desde Luxemburgo. Zaida decía que al caballo solo le faltaba hablar, dado que se entendían a la perfección. Fue socia del club Hípico y como amazona ganó importantes trofeos, además de ser socia vitalicia del lugar. Ese caballo la marcó porque en un momento dado el veterinario que atendía a sus animales estaba de vacaciones, notó que a su caballo había que darle una determinada vacuna y que se iba a pasar la fecha. Lo lleva a otro veterinario, se equivoca en la aplicación de la vacuna y, al otro día, cuando llega lo encuentra que se muerto. Esto le afectó tanto que no podía dar clases, cada vez que encaraba una clase se acordaba de su caballo y se ponía a llorar.
"Sufría afecciones pulmonares por haber fumado toda la vida, algo que le encantaba hacer. Tuvo un cáncer de garganta y a pesar de que el médico que le realizaba rayos le advirtió que no la iba a atender más si seguía fumando, ella continuó con el hábito. A pesar de que no le gustaba la comida, amaba los chocolates, recordó su alumna.
Hizo muchas exposiciones de sus obras. Su predilección fue pintar figuras humanas. Hasta el final de sus días dio clases a muchas camadas de alumnos en su casa de Lavalle al 800. La pintura de Esteban Echeverría que permanece en el edificio municipal, la donó Zaida a la comunidad echeverriana por el 97º aniversario del partido.

