Ninguna propuesta es mejor recibida que la de compartir un helado. Desde el clásico chocolate al chocolate africano es posible disfrutarlo en una heladería artesanal, atendida por sus dueños y cuyo artista del sabor, Franco Vadalá prepara los helados siguiendo su propia inventiva.
Cream & Cream, más de tres décadas de buen sabor
Un negocio con más de tres décadas de trayectoria. Sin un slogan, sin ninguna publicidad marketinera, más que el boca a boca de un cliente que se va satisfecho.
Crean & Cream mantiene una tradición que lleva más de treinta años en Monte Grande. Gustos originales, con alguna novedad y lo mas importante, la heladería se caracteriza por ofrecer productos artesanales cuya elaboración es una de sus principales virtudes.
Este postre preferido de los argentinos, se fabrica en la esquina de Cardeza y Las Heras, por si algún lector aún desconoce la existencia de esta heladería que se volvió un clásico de la ciudad.
"Nosotros abrimos la temporada a fines de septiembre y cerramos en junio. Nos conocen Monte Grande y Canning. Nuestros helados son la mejor carta de presentación, destacó Romina Vadalá, hija de Franco, el mentor de los helados.
Su profesión como maestro pastelero lo llevó a implementar sus conocimientos en pastelería para aplicarlos a la fabricación de un producto con sello propio. "Siempre él está explorando nuevos gustos y sabores. Tal es así la dedicación que no abrimos más locales porque estamos muy encima de todo lo que conlleva la fabricación y venta del helado. Mi papá lo fabrica, lo cuida y yo estoy a cargo de la venta, con varias heladerías surge la necesidad de delegar y no queremos que se pierda la artesanal, algo a lo que de le damos muchísima importancia por ser la esencia de este lugar, puntualizó Romina.
La nota se ve interrumpida en varias ocasiones por la continua entrada de clientes deseosos de elegir un sabor para disfrutar de las delicias que ofrece Cream & Cream. "Tenemos gustos tradicionales y siempre tratamos de incorporar nuevos sabores, pero tratando de no variar demasiado de los gustos que siempre el cliente espera encontrar cada vez que llega. De la misma manera en que surge algún nuevo gusto, también siempre tiene buena aceptación, explica.
Romina conoce al cliente casi a la perfección, ya sabe lo que viene a buscar al ingresar al local. "Había un gusto en particular, bizcochuelo al rhum, que dejó de hacerse porque se hacía con un producto italiano que ya no ingresa al país y la gente sigue preguntando por el, detalló.
De la misma manera en que los dueños del comercio piensan en el cliente a la hora de ofrecer un producto artesanal, consideran anexar cafetería con la idea de darle un nuevo servicio, pero eso implicaría dos negocios en uno y por ahora la idea es no restar importancia a la heladería, finalizó.

