Cada mañana, la Lic. Mariel Pindur se encapsula en mamelucos, barbijos, guantes, máscaras protectoras y todos los insumos necesarios para atender en persona a pacientes con Covid-19 en Clínica Monte Grande. Ella, como una de las principales psicólogas del centro de salud, se encarga de escuchar y acompañar a esos vecinos que se encuentran aislados del mundo mientras atraviesan la enfermedad.
"Estar aislado por Covid-19 provoca un sismo emocional"
La psicóloga de Clínica Monte Grande, Lic. Mariel Pindur, explica cómo golpea el Covid-19 a la salud mental de los pacientes positivos.
23 de agosto de 2020 - 11:33
El coronavirus no sólo golpea al cuerpo con los síntomas más comunes, como fiebre, dolor de cuerpo o afecciones pulmonares, sino que también tiene sus consecuencias en los procesos mentales. “Estar aislado provoca un sismo emocional, causa incertidumbre y trae aparejada mucha angustia, de temer que algo muy malo puede pasar”, resume Pindur, en diálogo con El Diario Sur.
Es por eso que su rol se vuelve fundamental para los pacientes tratamiento. Pero la tarea no queda ahí, ya que desde la clínica anticipan que los tratamientos en salud mental también deberán prolongarse luego de la pandemia.
- ¿Cómo adaptaron los psicólogos su función para tratar a pacientes con Covid-19?
- Como psicólogo uno no esta acostumbrado a trabajar con un virus de contacto, pero fue parte de un desafío que nos propusimos para atenuar la impotencia que el aislamiento genera en el paciente. Estar aislado provoca un sismo emocional, causa incertidumbre y trae aparejada mucha angustia, de temer que algo muy malo puede pasar.
- ¿Hay temores o problemas que se repitan en todos los internados?
- Durante el aislamiento le surgen al paciente muchas preguntas: qué le puede llegar a pasar mañana, si tiene que entrar en terapia intensiva, cuándo se puede volver a la casa, y mucho mas, pero todo eso no tiene respuesta. Lo único que sabemos es que el virus nos puede atravesar a todos, pero a cada uno de diferente manera, entonces se genera un estado de ansiedad en el que no se sabe cuánto tiempo va a durar.
- Hay pacientes de todas las edades, ¿se trata a todos por igual o hay diferentes herramientas?
- La pandemia nos ha enseñado a apretar ahí donde el otro afloja. Y no hay dos pacientes iguales de Covid-19, porque depende mucho de si tiene alguna enfermedad prexistente, qué edad o que síntomas tiene. Cada paciente aislado es singular, no todos se pueden meter en la misma bolsa y tratarlos igual.
- Una de las pocas caras que ve el paciente durante su internación, que puede durar semanas, es la suya. ¿Eso crea un lazo distinto a los pacientes pre-pandemia?
- En Clínica Monte Grande tratamos de desarrollar lazos muy empáticos con el paciente aislado, porque así lo requiere la situación de sufrimiento que está atravesando. Aislamos al virus pero no a las relaciones. Por eso también se incentiva a acortar la distancia con la familia haciendo video llamadas, eso ayuda mucho.
- ¿Atravesar una internación por Covid-19 puede causar problemas posteriores al alta?
- Para esto, en la clínica vamos a impulsar un nuevo consultorio post pandemia, porque queremos atender los efectos en pacientes crónicos que deja el Covid-19. Ahí va a funcionar la asistencia a patologías neurológicas, respiratorias y emocionales que la pandemia nos va a dejar.


