Sebastián Ango (37) sale cada mañana con el acordeón bajo el brazo desde su casa en Ezeiza para acompañar con su música a los miles de pasajeros que se suben al Tren Roca para llegar a su trabajo. El recorrido hasta Plaza Constitución tiene las melodías de ese instrumento que empezó a tocar casi de casualidad y que hoy es su medio de vida.
Empezó con la música tocando el teclado, lo hacía en su casa hasta que vio un aviso en la Revista Segundamano en la que pedían un tecladista para una banda de cumbia y pensó que esa era su oportunidad. Sin embargo, le dijeron que ese lugar ya estaba ocupado y que necesitaban un acordeonista. “Le comenté que yo tenía un acordeón que era de mi hermano, me dijo si me animaba a tocar, le dije que sí y fui de caradura”, rememoró entre risas Sebastían.
A partir de ahí empezó su relación con el acordeón que ya no abandonó. Pese a que participó en algunas bandas de cumbia, su escenario está en la calle y particularmente en el transporte público. “En realidad comencé en el subte a principio de mayo de 2009, me acuerdo porque fue unos días antes de que naciera mi hijo más grande. Después pasé al tren con el tiempo, se fue dando espontáneamente hasta que me quedé definitivamente”, señaló Ango, en diálogo con El Diario Sur.
Su trabajo está centrado en la cumbia, que es su especialidad, pero también pasa por el tango y el folclore. En definitiva, temas populares que resuenan en el oído de los pasajeros. “No tengo un tema en particular, lo que más hago es cumbia, lo que más laburé y conozco. Pero creo que la música es una sola y con el acordeón se pueden tocar varios estilos que es lo que hago yo en el tren”, expresó Ango.
El músico que se sienta cada día en el furgón del tren destaca la reacción del público, los pasajeros, que tienen en general la mejor predisposición frente a su trabajo. “La gente siempre reacciona positivamente, en mi caso como músico ambulante soy agradecido a ellos, que son los que mantienen el arte callejero vigente, una parte muy importante por lo menos desde mi punto de vista”, aseguró Sebastián.
El hombre, que tiene dos hijos de 12 y 14 años, sueña con ser productor de cumbia. “Pienso que soy creativo y lo voy a poder hacer. Es algo que me gusta”. Y agregó: “así también podría ayudar a muchos chicos músicos de los barrios que quizás no tienen la oportunidad de mostrar su talento y me gustaría ayudarlos a salir de esa situación”.
Las anécdotas con los pasajeros
“La verdad es que tengo varias anécdotas”, contó Sebastián. “Pero hay una que es la que más me acuerdo que es una que me pasó una mañana cuando terminé una canción y vi que una señora se había puesto a llorar”, añadió el músico.
“Cuando termino de tocar le pregunto porque estaba llorando y me dice que es porque la canción le había hecho acordar a su mamá que había fallecido hace unos años”, recordó emocionado el hombre. “Me dijo lograste que mi mamá esté acá conmigo ahora, la trajiste de vuelta”, remarcó Sebastián, que había tocado el vals “Desde el Alma”.
“Eso me pasó varias veces y es muy lindo porque creo que Dios me dio el don de poder hacer música y cumplir una misión en el mundo más allá de la plata que pueda ganar”, finalizó el artista del Tren Roca.
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