La investigación comenzó hace cinco meses en la Aduana de Ezeiza, y fue denominada como "Operativo Alquimia". En ella también estaba involucrado un financista ubicado en el sur del país y un pueblo santafesino que se encargaba de proveer trabajadores.
El grupo narco poseía una estrategia muy bien estructurada: El pueblo de Sancti Spiritu, en Santa Fe, cuya población no supera los 5 mil habitantes, es el "criadero" de la organización transnacional, donde se entrenaron a dos "mulas" para que viajen al continente europeo y traigan al país la materia prima con la que se prepararía la droga.
Sin embargo, en uno de los viajes de vuelta de estos "mulas", fueron descubiertos por un control en el Aeropuerto de Ezeiza que inició el "Operativo Alquimia". Cinco meses después de comenzada la investigación, se realizaron algunos allanamientos en los penales de Villa Devoto y Ezeiza, donde se ubicaban los líderes de la banda narco.
El grupo de narcotraficantes se dedicaba a importar metilendioximetanfetamina (MDMA) puro en polvo para la elaboración de drogas a nivel local. Una vez elaboradas las mercancías (cocaína, éxtasis y marihuana), se vendían en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en Santa Fe y en Santa Cruz.
Los dos "mulas" que fueron interferidos en el viaje de vuelta a Santa Fe, fueron identificados como J.N.T y L.E.G., tratándose de una mujer de 50 años y un joven de 20 años, cuyo domicilio se encontraba en situado en el pueblo de Sancti Spiritu.
Luego de ser interceptados en la Aduana de Ezeiza, se les realizó una interrogación rutinaria, en la cual se les notó un elevado nerviosismo, por lo que los agentes revisaron su equipaje. Dentro de sus pertenencias hallaron 15 kilos de MDMA (valorados en 675.000 dólares) ocultos en dobles fondos en sus valijas. Con esta cantidad de materia prima se podrían construir 1.500.000 de pastillas de éxtasis.
El camino hacia los penales de Villa Devoto y Ezeiza
Tras la detención de estos dos delincuentes, se comenzó analizando cronológicamente el recorrido tomado por ellos antes de viajar a Europa.
"Esto incluyó una triangulación de transferencias bancarias por medio de las cuales se financió la estadía de los "mulas" en el exterior, lo que permitió arribar a una primera hipótesis de la existencia de una organización narcocriminal con ramificaciones en nuestro país, en la provincia de Santa Fe y la ciudad de Río Gallegos, dado que el pago de los pasajes se había realizado por medio de dinero electrónico", indicó uno de los investigadores.
Luego de los cinco meses que necesitaron los especialistas de investigación, se realizaron un total de 25 allanamientos en Santa Fe, Río Gallegos, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), y en dos penales específicos, donde se detuvieron a 18 hombres y seis mujeres. Además, se incautaron algunos kilos de cocaína, marihuana, más de diez vehículos y dinero en efectivo.
El punto caliente se encontraba en los penales de Villa Devoto y Ezeiza, donde detuvieron a cinco hombres, entre los cuales se hallaban los líderes de la banda, y se incautaron más de 60 celulares (42 en los penales y 18 en las demás zonas allanadas).
En diálogo con el medio La Nación, uno de los investigadores explicó: "Tras realizar un monitoreo constantes sobre los movimientos llevado a cabo por los "mulas" detenidos oportunamente en Ezeiza se confirmó, no solo la coordinación con su grupo de colaboradores extramuros, sino con sus contactos internacionales".
Y agregó: "Tenían un colaborador que llevaba a los posibles "mulas" al aeropuerto para tramitar el pasaporte exprés, que se entrega en pocas horas, y luego se los retenías y se lo daban a otro integrante de la banda".
El financista de Santa Cruz
La banda de narcotraficantes no se conformó con operar en Santa Fe y en Buenos Aires, sino que también tenían una pieza clave ubicada en el sur del país, en Río Gallegos. El sospechoso detenido, identificado como D.M.D., mantendría estrechos vínculos con otro de los detenidos, ya que, según explicó: "ambos pertenecen a la comunidad gitana", de Santa Cruz.
El financista registro varios movimientos de dinero junto a una mujer, también detenida, la cual era utilizada por la organización como un "delivery" de drogas hacia distintos puntos del país.
A pesar de esto, no era el único integrante que controlaba y movía cantidades enormes de dinero, ya que, por ejemplo, otro detenido, identificado como I.C., realizaba movimientos de divisas en efectivo y de forma electrónica en favor de la banda. Entre otros movimientos realizados por él y más integrantes.
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