Claudia del Carmen Scrazzolo, la mujer de 38 años que fue asesinada en su casa de Tristán Suárez, en el partido de Ezeiza, era estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora y también se desempeñaba como bailarina de danzas folclóricas en el Centro de Residentes Santiagueños de Monte Grande.
La historia de la mujer que fue hallada semienterrada en su casa de Ezeiza: a qué se dedicaba
La vecina de Ezeiza bailaba danzas folclóricas y estudiaba Derecho en la Universidad de Lomas, según lo que se puede ver en sus redes sociales.
En esa institución había recibido el título de Donosa Santiagueña, con la cual distinguieron su trabajo en la danza. En sus redes sociales mostraba varias fotos relacionadas con las actividades que realizaba en el Centro de Residentes Santiagueños, algunas de las cuales compartía con su hija de 15 años, que es la principal acusada del crimen de la mujer.
En su perfil de Facebook se pueden ver varias fotos de la mujer junto a su hija en las que se las veía disfrutando de diferentes momentos cotidianos, que no hacían pensar en ningún momento en el macabro fin de Claudia y según la investigación en manos de su propia hija, quien tendría problemas de salud mental.
La aparición del cuerpo de la mujer en su casa de Ezeiza
El cuerpo de una mujer fue encontrado este miércoles por la tarde enterrado en el patio de una casa en Tristán Suárez. El hallazgo se produjo tras un operativo en el que trabajaron peritos forenses y efectivos policiales dentro de la vivienda ubicada en la calle Alem al 200 del barrio Santa Marta.
Según informaron fuentes de la investigación, los agentes localizaron un montículo de tierra cubierto con una chapa. A pocos metros se hallaba un pico con mango de madera, con el que se habría cavado una fosa de aproximadamente 30 centímetros de profundidad y un metro y medio de largo. Al excavar, los peritos confirmaron las sospechas: encontraron el cuerpo envuelto en sábanas y frazadas.
Los forenses constataron que la mujer tenía golpes en el cráneo, rastros de sangre en sus manos y vestía un pijama marrón claro. Algo volvió aún más macabra la escena, la identidad de la mujer fue corroborada cuando los investigadores vieron un tatuaje en su antebrazo izquierdo, con forma de rosa y que paradójicamente llevaba el nombre de su hija de 15 años.
El macabro hallazgo de los forenses
De acuerdo a la investigación, la adolescente es actualmente la principal sospechosa del homicidio, la cual fue puesta a disposición del servicio de Niñez local y se encuentra en situación de abrigo, sin estar detenida. Quien si lo está es su novio de 24 años, que está acusado de encubrimiento.
La causa avanza bajo la intervención de la UFI N.º 1 descentralizada de Ezeiza, que busca determinar las circunstancias y responsabilidades del crimen.
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