La historia de esta mujer emprendedora de Lanús , que proviene de una familia humilde de seis hermanos para la cual tuvo que trabajar desde muy joven, hoy es un ejemplo de vida para sus alumnas y empleadas.
María Edelvey Orrego Echeto comenzó a trabajar a los 14 años en una fábrica de planchado, fue madre a los 16 y desde ahí comenzó a tener diversos trabajos para subsistir. Sin tener un techo propio y con su hijo a cuestas, vivía donde podía y llego a tener dos trabajos diarios: uno por la mañana y otro por la noche.
Así contó su historia de vida para El Diario Sur: “Yo soy uruguaya, nací en una familia de seis hermanos, pero hace 27 años que vivo en Lanús y acá tuve todos mis empleos, desde una fábrica de bolsas hasta una panadería como atención al público. Mi vida entera está construida en este distrito, por eso decidí poner mi local acá. Fue como una manera de devolverle a Lanús todo lo que hizo por mí”.
Hace siete años comenzó con un proyecto de estética. Se trataba de un espacio dedicado íntegramente al cuidado y belleza de la mujer. Luego de un tiempo, decidió dedicarse a la docencia alquilando un local más grande e incluso de manera gratuita en “La Casa del Futuro”, un lugar donde se brindaban cursos con amplia salida laboral de forma gratuita en Villa Jardín.
“Cuando di clases en La Casa del Futuro, nunca me importó si me pagaban o no. Yo iba con mis dos valijas y llegaba una hora antes para armar el salón como si estuviesen en mi local, para que las chicas no sientan la diferencia. Eso se lo atribuyo a mis raíces, a no olvidarme de dónde vengo y lo que yo no tuve. Me motivó mucho la docencia, algo que no es fácil, pero tengo una gran capacidad de adaptarme. Por eso me capacité y profesionalicé en dar clases”, continuó la dueña de la estética.
Edelvey hoy tiene dos estéticas integrales, una en Lanus y otra que fundó con una clienta en Adrogué. Hoy recuerda la época en la que debía acomodar sus horarios laborales con los escolares de su hijo que comenzaba a crecer. “Cuando trabajaba, a mi hijo lo cuidaba mi madre, que estaba muy enferma e incluso ya cuando pude mudarme sola, después de muchos años, lo hacía una vecina del edificio”.
Luego de varios años conoció a su esposo actual y pudo formar una familia con la cual fue creciendo día a día. Con respecto a la pandemia, la esteticista reconoció haber recibido la ayuda del Estado en cuanto a los ATP (asistencia al trabajo y la producción) para sus empleados.
“En un momento llegué a tener 32 empleadas y todas estaban en blanco, algo que a mí no me sucedió nunca. En ningún empleo estuve con condiciones laborales dignas. Al comienzo de la pandemia, fue muy duro porque no sabíamos si algún día volveríamos a abrir, pero pude recibir los beneficios del Estado y creo que esto se debe a lo prolija y siempre con el personal regularizado”, finalizó Edelvey.


