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Lanús: la historia de un mozo venezolano que trabaja de forma intermitente

Un trabajador de la gastronomía de Lanús que sufrió las consecuencias de la pandemia y trabaja solo algunos días en un bar.

Daniel es camarero en el bar Kick Off Lanús, y desde que empezó la pandemia no encuentra estabilidad laboral. Actualmente solo trabaja algunos días, ya que los turnos son rotativos y debido a las ultimas restricciones los bares para la atención al publico pueden estar abiertos de 17 a 19hs.

Su nombre completo es Daniel Ortega, es venezonalo y vive en Lanús desde que llego al país hace 8 años. Al comienzo de su estadía comenzó vendiendo lo que podía, entre juguetes, ropa y comida, luego encontró su oficio en la gastronomía como camarero. Hace cuatro años trabaja en Kick Off y desde que comenzó la pandemia vio afectada su economía.

El verano de 2020 parecía terminar como cualquier otro, pero a mitad de Marzo los rumores de una cuarentena estricta por la llegada de la pandemia del coronavirus a la Argentina, se hacían notar en el bar y el miedo crecía por perder el único puesto de trabajo de la mayoría.

“En agosto cuando volvimos abrir con muy poca capacidad, los turnos eran rotativos porque somos varios y eso tampoco servía además que la propina era muy poca. Luego fue aumentando la capacidad de gente que podía consumir y desde octubre la situación repuntó, hasta poder tener un verano relativamente bueno”, continuó el camarero.

Daniel no se contagió de COVID pero contó que algunos compeñeros suyos si contrajeron el virus: “Yo no tuve coronavirus pero siempre estaba con la incertidumbre que tenía que salir a buscar a plata junto con mi hermano, y tenía miedo de contagiarme. Teníamos que salir si o si porque si eso no pasaba, no comíamos. Nos toca ir a la calle a pelearla, somos los más vulnerables porque si no salimos no comemos y hay que hacerlo todos los días.”

Las nuevas restricciones por la pandemia perjudicaron aún más el salario de Daniel, quien hoy se encuentra otra vez frente a la situación de encontrar un trabajo hasta poder volver a su oficio como camarero. Como muchas personas, se tuvo que endeudar para poder pagar el alquiler de su casa.

“Ahora está mucho más difícil que antes, si bien nos dan uno o dos días en el bar de Lanús, no alcanza. Por eso estoy cortando el pelo a domicilio, por suerte estudie peluquería, pero tampoco llego a fin de mes. Ya me esta costando física y mentalmente continuar”, relató el camarero.

En cuanto a la situación del COVID y el aumento de casos, el trabajador gastronómico finalizó: “Lo único que espero es que la gente tenga más conciencia de lo que estamos pasando porque no nos damos cuenta de lo que está pasando. Esta cepa está atacando a muchas personas, en algún momento nos va tocar a todos, pero mientras tanto hay que cuidarse.”

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