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Los negocios que tienen temporada alta con el frío en Lanús

El invierno llegó con fuerzas y el frió se hace sentir muy fuerte, por eso la temporada alta comenzó para algunos negocios y emprendimientos de Lanús.

Un vecina de Lanús aprovechó la temporada de invierno para lanzar su emprendimiento de pijamas. Ahora llegó el pico de ventas, para uso propio o regalos ocasionales. También las panaderías tienen su aumento en las ventas durante los días fríos. Facturas, masitas, panes y otras opciones son las más elegidas para “acompañar el mate” y comer en familia.

Andrea Montenegro es dueña de una confitería y panadería en el barrio de Villa Industriales, hace más de 10 años. Su temporada alta comienza con los primeros fríos porque en ese momento del año es cuando hay más ventas. En diálogo con El Diario Sur así lo relató la repostera de Lanús.

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¿Por qué consideras que el invierno es tu mejor temporada de venta?

Ni bien comienzan los primeros fríos, las ventas suben automáticamente. El otoño es bueno, pero mi temporada alta es el invierno. La gente come más hidratos de carbono, cosas dulces y ricas. Cuando hace calor no te dan ganas de comer facturas o una torta de chocolate, preferís el helado. Los postres que tienen mejor salida en el invierno son las chocotortas, los cheesecake, tortas con mousse, cremas y mucho dulce de leche. Por otro lado, a mi entender, cuando llega la primavera las personas se ponen a hacer dieta para el verano y finalmente en esos meses de calor, a nadie le tienta lo que vendo. Hay excepciones, como en todo, pero ya en noviembre la venta de lo dulce y calórico comienza a bajar. Sin duda los productos que yo vendo se prestan más para enfrentar el frío y en mi local lo que más lleva la gente son las galletitas y facturas.

¿Qué cambios de consumo percibiste este último tiempo en tus clientes?

Desde que comenzó la pandemia no existen las fiestas o cumpleaños, por lo tanto no hago más tortas de dos pisos o gran cantidad de postres, solo lo cocino por encargue. Como la gente no se puede juntar en reuniones masivas, también saqué el servicio de lunch que por lo general es para más de 10 personas. Antes un domingo, un vecino venía y se llevaba tres, cuatro tartas o varias docenas de facturas para compartir, eso ya no existe. Ahora lo que estoy haciendo son tortas chicas, para un grupo familiar pequeño, como mucho de 6 integrantes, o directamente me manejo por porción de torta. Mi trabajo bajó en cuanto a las cantidades, en la semana capaz una persona se lleva como mucho media docena de facturas. Otro cuestión que me di cuenta que cambió, fue el tema del horario de venta que hizo que se achique el flujo de personas que venían a comprar. Mi local está rodeado de escuelas, tanto a la mañana cuando abríamos a las 7:30 como a la tarde, los chicos y los padres venían a comprar. Desde que no hay presencialidad regular eso no sucede.

¿El año pasado a pesar de estar en cuarentena estricta también fue temporada alta?

Mis ventas del local se compensaron con las de redes sociales, así que me tuve que poner yo misma a hacer los repartos de los encargues y de esta forma poder llevar adelante la etapa de confinamiento estricto. Por suerte la página ya estaba hecha desde antes de la pandemia y eso me ayudó bastante. Lo que más salió el año pasado fueron los desayunos o meriendas preparadas para regalar, eso fue un boom en mi rubro. También nos tuvimos que adecuar a los horarios de apertura y de cierre que estaban permitidos el año pasado. Al principio solo trabajamos a la mañana, después empezamos abrir a la tarde pero cerrábamos muy temprano porque no había nadie en la calle. Todavía no estamos en una temporada alta como cualquier año, pero la situación se está acomodando. Los aumentos de la materia prima también nos perjudicaron, en un cuarto de galletitas como mucho podes incrementar $10 el precio pero más que eso no. El comerciante chico se ve muy perjudicado por esta situación.

El furor por los pijamas

Alejandra Altamirano es una vecina de Lanús que tiene un emprendimiento de pijamas de invierno. Su temporada alta comienza con los primeros fríos y cuando llega el invierno empieza el boom de ventas. Pasados esos meses intenta sostener el negocio vendiendo accesorios y ropa informal. En diálogo con El Diario Sur, contó como inició este nuevo invierno.

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¿Cuándo comenzaste con la venta de pijamas y por qué?

El año pasado, en plena pandemia, surgió mi emprendimiento, “En Modo Fiaca”. Yo estaba sin trabajo y quería vender algo novedoso, por eso me enfoqué en los pijamas de polar soft. Me gustó la calidad y los diseños de los modelos que conseguí, además era algo como para que la gente pueda usar en su casa todo el período de restricciones estrictas. Luego fui agregando otras prendas pero también relacionada con la ropa de cama, como pantalanes abrigados, otro tipo de pijamas y pantuflas. El año pasado vendí muy bien y tuve una temporada alta espectacular. Yo lo relaciono con el hecho de que los locales estaban cerrados, entonces la gente compraba por internet. También me sorprendió mi público, cuando ves lo modelos te lo imaginás para un niño, y no fue así porque me compraba gente de toda edad. Para mí fue todo un desafío animarme a vender este tipo de prendas porque sabía que la temporada se iba a terminar en unos meses, pero así y todo contacté a un mayorista y comencé a publicar en redes sociales.

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¿Qué hiciste cuando finalizó el invierno?

Me habían quedado en stock muchos pijamas de invierno, porque las compras son por mayor, así que los puse en ofertas y armé promociones. Pero no tuve buen resultado, la temporada fue corta ya que solo duró hasta julio y después me vi en una situación complicada, tenía que agregar otras prendas a mi emprendimiento o darle de baja, así que opté por continuar. En ese momento ya estábamos en otra instancia de la pandemia, por eso fui yo misma a buscar alternativas. Aunque seguí por la misma línea, me dediqué a vender ropa informal: jogging, conjuntos de pantalones amplios y buzos de lanilla. Muchos de los modelos que quedaron de 2020, los volví a ofrecer este año, pero ya no tuve ese caudal de venta. Yo creo que el furor por los pijamas monitos de polar soft ya pasó, y aunque ahora se viene el día del niño, una fecha que espero con muchas ansias para vender, la recaudación de esta temporada de invierno es mucho más baja. Además la gente ya no compra tanto por internet, como ya están los locales de ropa abiertos, ahora cada uno va y elige lo que quiere.

¿Qué opción buscaste para vender un poco más?

Lo que estoy haciendo ahora y me resultó mucho más redituable que la venta online, es ir yo misma a ofrecer mis prendas. Todos los días cargo mi valija con un poco de todo y lo llevo a la casa o al trabajo de algún cliente que está interesado en comprar, ahí la persona puede coordinar con algún amigo o familiar para ver todo lo que tengo. De esta forma, no me compra una sola persona, sino que son varias. Cuando finalice el invierno pienso traer accesorios y otras prendas así puedo seguir en pie con mi emprendimiento.

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