En dialogo con El Diario Sur, una vecina contó: “Somos un barrio que ya está altamente contaminado, porque ya cuenta con tres graseras. Nuestros abuelos murieron en la lucha por sacarlas y no pudieron llegar a ningún lado por las coimas y la mafia. La nueva fábrica que quieren instalar tiene una dimensión muy grande, al lado hay una escuela, la plaza principal del barrio, una sociedad de fomento y un club. Es imposible respirar en Campomar, hay olor a pollo podrido todo el tiempo, la gente que viene a visitarnos nos pregunta cómo hacemos para vivir ahí y a nosotros nos da vergüenza”.
“Tampoco podemos vender nuestras casas, están devaluadas, llevan años con los carteles de venta colgados. Nadie quiere vivir con olor, estamos marcados en el GPS como barrio peligroso. No entran los autos de las aplicaciones como Uber, tampoco los delivery de comida, lo único que entran son los camiones llenos de grasas. Nos sentimos abandonados, con una desidia total por parte del Estado. También tenemos presente el problema de la basura y en consecuencia las ratas, llamamos a la municipalidad y de lastima nos mandan la desratización”, continuó contando la vecina de Lanús.
Con respecto a la protesta, sostuvo: “Como no tuvimos respuesta después de protestar en la puerta de la fábrica, vinimos a cortar la calle en la puerta del municipio. Todos somos trabajadores, que dejamos de realizar nuestras labores, de conectar a los chicos al zoom escolar para venir acá. Ellos saben que están violando un artículo de la constitución que dice que todos tenemos derecho a vivir en un ambiente sano, equilibrado y que nada pueda atentar contra los lugares culturales. Esta fábrica lo está haciendo contra el barrio Campomar. Nos prometen puestos de trabajo y que hacemos con eso sino podemos respirar. Es muy difícil explicar un olor pero es impresionante, no podemos vivir más así”.
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El grupo Beltran, un mega holding aceitero y alimenticio líder en exportación que produce más de 10 mil toneladas mensuales de margarinas, aceites desodorizados y productos para panificación, con las marcas Dánica, Manty, Delicia y D’fiesta, habría comprado la fábrica donde se instalaría la nueva grasera en Carlos Pellegini y Coronel Millan. Los vecinos ya están organizando otra marcha y convocan a quienes quieran sumarse al reclamo.



