Sergio De Bernardi, más conocido como Billy, tiene 59 años y vivió toda su vida en Lanús Este. El vecino trabaja como encargado de edificio y si bien es un aficionado al arte, nunca estudio nada relacionado con las manualidades o el dibujo. La creación del primer ejemplar comenzó primero por la popular local que da a la calle Arias y sus codos, luego siguió con la platea de Esquiú. Por último y ya entusiasmado la terminó. En total utilizó 2.430 palitos y no tuvo que mandar a realizar ninguna pieza ni pedir ayudar.
En dialogo con El Diario Sur, Sergio contó cómo comenzó este proyecto en el año 2018: “Nunca me dediqué a nada artístico, es solo fanatismo, digamos que empecé porque estaba aburrido. Tuve una operación y por eso estuve en mi casa haciendo reposo cerca de 60 días, ese fue el tiempo que me llevo armar el estadio nuevo. La segunda la hice más rápido, la imagen de la cancha vieja la tengo en mi cabeza de memoria, solo me faltaban algunos detalles que gracias a la gente del museo y de videos la pude terminar”.
La cancha nueva también cuenta con iluminación, para esto “Billy” recibió la ayuda de un familiar. También le colocó, alambrados, para avalanchas, túnel, banco de suplentes, cartel electrónico y rejas. Aunque hay otras maquetas hechas, Sergio destaca que las suyas son completamente artesanales. Además de palitos de helado también utilizó de chupetines, escarbadientes y bolsas de cebolla.
A su vez Sergio continuó: “Mis amigos hinchas de Lanús me daban ánimos para que las finalicé y mi familia también. Siempre estuve relacionado con el club porque de chico juagaba al fútbol allí. En mi casa también tengo mi propio museo, este fanatismo es algo que llevo en la sangre. La vuelta a la cancha luego de la pandemia fue hermoso, algo que se extrañaba mucho. Cada vez que voy aprovecho para ir a ver las maquetas, que se encuentran en el tercer y cuarto piso de los palcos, y trato de arreglarlas”.
La maqueta del estadio viejo de madera es más grande en dimensiones. También está hecha de lata de cerveza y tiene las publicidades de los comercios de la zona, algunos ya no existen.
Una pasión que no tiene precio
“Muchos me dijeron que continúe haciendo el gimnasio o lo que resta del club, pero yo soy fanático del fútbol. También me ofrecieron construir la de otros equipos pero dije que no, porque no le voy a poder la pasión y el tiempo que necesita. No lo tomó como un tema comercial, sino la hubiese vendido cuando me ofrecieron. Mi decisión fue donarla y el día que la entregue hicieron un evento dónde asistieron la autoridades de la institución”, agregó.

