Según reconstruyó Infobae, era domingo al mediodía y Benjamín, el niño de ocho años, se recuperaba de una fiebre. “¿Está mejor Benja?”, le preguntó el abuelo Luis a su hija Gabriela por teléfono. Su hija le contestó que estaba bien, que por suerte andaba mucho mejor, y le preguntó dónde estaba. “En la parrilla”, le contestó.
"Bueno, esperame. Saco a los perros y voy con Benja”, dijo Gabriela. El plan era ir con su hijo. Se cambiaron, agarraron las correas de sus dos perros, Luna y Messi, y caminaron la cuadra que separa su casa de la parrilla. “Yo me quedo con el abuelo”, acordó su hijo.
Luis tiene 84 años, está lúcido, todavía maneja, es ingeniero mecánico retirado. Vive a una cuadra de diferencia de su única hija, que convive con su nieto más chico. Sus otros dos nietos, Luciano, de 24 años, y Rocco, de 19, viven solos en un radio de distancia de seis cuadras. Lanús Oeste es su zona de influencia.
Hasta ese momento, nadie sabía que un retazo de ese encuentro estaba multiplicándose en las redes sociales. Se enteraron al día siguiente, cuando una amiga de Gabriela le contó que en Twitter circulaba una foto de su papá y de su hijo almorzando en una parrilla.
La viralización de la imagen la conmovió más que la foto en sí. Lo compartió con sus hijos mayores y ellos reconocieron al autor de la foto, que era el administrador de Sentimiento Granate, una popular fan page del Club Atlético Lanús. Justamente, toda la familia es hincha de Lanús.
En la media hora en la que almorzaron solos, Benjamín y Luis hablaron de Luna y Messi, los perros, de que Gabriela los había sacado a pasear, de que el de ocho años ya se sentía mejor de la fiebre.

