Luego de más de 20 años de refacciones, la locomotora a vapor 3925, conocida como "La 39 Grande", circula cada vez con mayor asiduidad por las vías. Y en cada intervención son cientos de vecinos los que atraviesan las estaciones de trenes para observar un espectáculo que consideran un fiel pedazo de historia anclado en el presente.
Pasión por trenes antiguos: "Preservamos la historia para que los chicos vivan lo que vivieron sus abuelos"
El Ferroclub tiene una de sus sedes en Remedios de Escalada, donde se reparó una histórica locomotora a vapor. El detrás de escena de los trenes antiguos.
De visita en el stream de El Diario Sur, Pablo Virgili, socio del Ferroclub Argentino, valoró lo que se hizo junto a decenas de voluntarios en las instalaciones de la sede de Remedios de Escalada, donde esa máquina volvió a escena y recorre diversos paisajes, la mayoría de ellos diagramados por la Línea Roca en el sur del conurbano bonaerense. Pero el orgullo tanto de él como de sus compañeros se materializó de forma patente hace pocos días, cuando se concretó el primer itinerario autónomo de la estructura, cuando llegó a Mechita, en el marco de los festejos por el Día del Ferroviario.
En esa ocasión, se hizo un trabajo intenso que posibilitó, habilitación mediante, un recorrido sin ayuda de otros vehículos como había sucedido previamente a lo largo del año pasado. Y esa satisfacción se palpa. "El viaje que hicimos ahora fue la primera vez que traccionó el tren por sí solo. Antes iba con una máquina adelante, una diésel, por una cuestión de normativas, porque todavía no está habilitada. Pero estos viajes se hacen justamente para poder habilitarla y así enganchar un tren de 4, 5, 6 coches y poder tirar un largo tramo", indicó. Y añadió, ilusionado: "Se va a poder hacer. Con fuerza, paciencia y mucho voluntariado se va a hacer".
Una locomotora a vapor centenaria
Al rememorar la historia de la locomotora, Pablo destacó su casi centenaria vida. "Es de diseño argentino. Los dibujos se hicieron todos en los talleres de Remedios de Escalada, que tenía su sector exclusivamente de diseño de locomotoras y coches también. Se mandaron los planos a Inglaterra, se fabricó allá, y entre 1926 y 1927 vinieron cerca de 20 locomotoras. para principios de los 70', ya empezó a quedar fuera de servicio al venir las máquinas diésel, que cubrían los tramos de larga distancia a Bahía Blanca, Tandil, Tres Arroyos y Mar de Plata. Y ya para finales de esa década no quedaba ninguna", señaló.
"La 39 Grande" había quedado obsoleta en un galpón de Empalme-Lobos. Pero su futuro tenía otros planes. "Estuvimos 20 años restaurándola. Se desarmó tornillo por tornillo, se sacó la caldera, la casilla, las ruedas, el poni, el boggi, se reentubó la caldera. Además se fabricaron un montón de elementos que se habían robado. Para eso, luego de traerla a Escalada en 1993, se empezó con un proceso para juntar fondos. Era todo chatarra y se tuvo que fabricar un montón de elementos", aclaró el voluntario.
La restauración fue extensa, compleja pero efectiva. Y el año pasado dio sus frutos para empezar a tener acción. "La primera satisfacción es ver traccionar la máquina por sí sola después de tanto esfuerzo. Cada uno de nosotros tenemos nuestro trabajo particular y dedicamos nuestros tiempos libres al club. Para eso hay que negociar con la familia, con el trabajo, con un montón de cosas. Todo eso lleva un montón de sacrificio. Y por eso después ver la máquina tirando vapor y todo el show es muy satisfactorio para nosotros", indicó. Y resaltó: "La primera vez que se encendió la máquina y traccionó, que fue adentro del ferroclub, que se hizo la primera prueba, a todos se nos piantó un lagrimón".
El Ferroclub como museo histórico
Esa alegría que hoy se vivencia Pablo no duda en devolverla en agradecimiento al público que asiste al Ferroclub y a los socios que están en el detrás de escena. Sobre esa cuestión, afirmó: "El ferroclub agrupa a un montón de socios. Y somos todos voluntarios, ninguno recibe una remuneración. Y en ese lugar nos dedicamos a la preservación y restauración de vehículos ferroviarios, elementos más pequeños como señales, mapas, libros, hay un montón de cosas". Allí, según expuso, los fines de semana, de 14 a 18, grandes y chicos pueden ir y disfrutar de un momento familiar especial: "Nosotros preservamos lo que es la historia para que los más chiquitos puedan vivir lo que vivieron sus abuelos. Esa es una frase que tenemos ahí en el club. Hay muchas veces que vienen los abuelos y los ves caminando de la mano con los nietos y les va explicando de las bielas, de las ruedas grandes y es increíble porque los nenes vienen y se asombran, quedan fascinados".
Justamente a ellos y a todos los que asisten en general, fue a los que agradeció. "Nosotros abrimos la sede en la década del 00' y desde ese momento empezó a venir el público y gracias a ellos, por el soporte económico, podemos hacer lo que hacemos".

