Lomas de Zamora | Lomas de Zamora | Laprida | vecinos

El sacrificio de tres personas no videntes para ganarse la vida en la peatonal de Lomas de Zamora

Cantan juntos en la peatonal Laprida de Lomas de Zamora. Detrás del esfuerzo diario, hay un sueño de progresar y tener un oficio. Necesitan la ayuda de vecinos.

Entre la multitud de vecinos que camina por la peatonal Laprida están ellos tres. Juntos, felices y haciendo lo posible por llamar la atención. Muchos los ven pero pocos conocen la historia de Milagros, su novio Marcelo y su amigo Lucas, personas no videntes que luchan por salir adelante y se ganan la vida cantando en la calle más transitada de Lomas de Zamora.

Viven muy lejos unos de otros, pero están más unidos que nunca. Milagros tiene 20 años, es de Florencio Varela y ahora está viviendo en Lomas de Zamora con Marcelo, también de 20. Lucas, de 23 años, hasta hace poco tenía un viaje mucho más largo: día tras día debía tomarse la Costera para llegar desde Berisso. Con una sonrisa que esconde mucho sacrificio, en los últimos días empezaron a probar suerte cantando en Laprida.

Los tres somos no videntes. Marcelo y Lucas van todos los días, ahora yo los acompaño. Mi novio ya hacía este trabajo pero mi amigo empezó hace poco porque no tienen los recursos para llegar a fin de mes. Los viernes repartimos lo que ganamos para vivir el día a día, porque la plata no alcanza. La gente es buena onda, a mí me sorprendió”, expresó Milagros en charla con El Diario Sur.

Embed

Todavía les cuesta manejarse solos por la calle. Marcelo está acostumbrado pero la joven de 20 años y su amigo aún se están adaptando. “Ahora estoy en Lomas con mi novio y a Lucas lo vamos a esperar en la parada de la Costera. Marcelo nos da una mano con la movilidad, él sí se mueve en la calle solo pero a nosotros se nos complica bastante”, explicó Milagros.

De los tres, quien tiene la realidad más complicada es Lucas. Además del extenso viaje desde Berisso, lleva mucho tiempo tramitando una pensión y el entorno de Milagros trata de ayudarlo como puede: “Lo conozco desde los 13 años, mi familia lo quiere como a un hijo y siempre que podemos le damos una mano. Hoy los papeles de su pensión están trabados y empezó a vivir en mi casa. Mi mamá le dio una oportunidad para que se quede ahí, porque de Berisso a Lomas de Zamora son cuatro horas de viaje”.

Detrás de todo ese sacrificio que los conduce a Laprida, hay un sueño muy marcado de progresar. “Yo quiero estudiar para ser masajista, Marcelo está estudiando para ser profesor de música en el conservatorio de Banfield y con Lucas estamos tratando que termine de rendir las materias del secundario”, señaló la chica.

Además de la ayuda diaria de la gente que los escucha cantar, los jóvenes están dispuestos a recibir la colaboración de los vecinos para salir adelante y alcanzar sus sueños de tener un oficio. “No pasa sólo por la plata, cualquier ayuda que les salga de su corazón será bienvenida. Hoy necesitamos un trabajo, a nosotros se nos complica un montón conseguir. Nos pueden encontrar desde las 10 hasta las 14 más o menos, en la peatonal Laprida o en el puente de la estación de Lomas de Zamora”, cerró Milagros.

Dejá tu comentario