El hombre de 55 años había desaparecido el 29 de junio cuando salió de su casa en la zona céntrica de Banfield. No avisó dónde iba, no se llevó SUBE y no llevaba consigo un celular para que pudieran ubicarlo. Tras varios días de intensa búsqueda, fue hallado sin vida el 6 de agosto en un terreno baldío cerca del kiosco donde trabajaba, Hipólito Yrigoyen y Larroque.
Si bien se sabía que Leonardo atravesaba un profundo cuadro depresivo, su fallecimiento fue todo un misterio, ya que su cuerpo no presentaba signos de violencia. En principio, los resultados de la autopsia descartaron un homicidio.
Leé también:
El colectivo de vacunación llegó a Lomas: recorren casa por casa
Banfield: se robó un estéreo, lo vio una vecina y fue detenido
Se prendieron fuego tres autos y una casa en Temperley
Según informaron fuentes judiciales, se determinó que el kiosquero de Banfield tuvo una muerte natural. El examen post mortem evidenció "un paro cardiorrespiratorio no traumático".
Además, la autopsia indicó que Leonardo estuvo con vida la mitad del tiempo en que lo buscaron, ya que habría fallecido entre 10 y 15 días antes de ser encontrado por la Policía.
Aún así, sigue sin resolverse uno de los mayores misterios: cómo fueron sus últimos momentos de vida. Al no haber sido agredido por otra persona, no se sabe si Leonardo simplemente se dejó morir o si tuvo algún problema psicológico o mental que le impidió regresar a su casa. Sobre este último punto, cabe aclarar que su familia temía que padeciera de amnesia temporal como una secuela del coronavirus que había contraído tiempo atrás.


